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1126 Palabras

Italia en verano ofrecía todo el calor que podía uno imaginar. No se parecía al que traía la humedad de Buenos Aires, pero lograba el cometido de abrillantar la piel y acelerar el pulso. Mora agradeció llevar aquel vestido ligero y la elección de sus zapatillas cómodas. Luego de un día marcado por largas caminatas, helados sabrosos y postales dignas de enmarcar, sentía que no hubiera sobrevivido en otro atuendo. Habían llegado al aeropuerto de Roma en la noche y luego de haber elegido un plato rápido habían decidido ir a dormir. Pero en la mañana, ninguno había reprochado el horario, los cuatro habían estado listos para desayunar y exprimir sus días en Roma. Había sido agradable volver a ser cuatro. Una mesa alegre, con los cuidados de su mamá en los detalles y las bromas infantile

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