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1506 Palabras

Luego de despertar temprano puesto que el doctor llegó a revisar mi tobillo, me cambié y bajé al restaurante del hotel a comer algo. Y también porque el señor Mengoni quería hablar conmigo. Bajo en el ascensor, camino un poco lento pues el tobillo aún me duele, el doctor me dijo que no pasó nada grave y me recetó fármacos para desinflamar la hinchazón. Busco con la mirada al señor Mengoni, el restaurante está tan lleno que tardo un poco en localizarlo. Me encamino a donde está sentado, su móvil en la oreja me dice que está en una llamada. Al notar mi presencia aparta el móvil y lo deja sobre la mesa. —Buenos día señor Mengoni—saludo cortésmente. —Buen día Sarah, ¿Cómo amaneció tú tobillo?— pregunta bajando su vista hasta la venda que cubre parte de mí pierna. —Bastante mejor, el doc

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