Cuando Cedric se bajó de su automóvil, la tensión y presión fue inmediata, asustando al personal que esperaba fuera del club. Observando el sombrío rostro de su líder, ninguno se atrevió a decir palabra alguna, aun manteniéndose aparentemente tranquilo, el peligro que expresaba en su aura era inminente, advirtiendo que no estaba para nada feliz en ese momento. Sin observarlos, su líder pasó por su lado con paso firme y apresurado. —¿Qué fue lo que sucedió? —espetó Cedric tan pronto como entró en el club nocturno de su hermano y contempló a su temblorosa pareja quejarse de dolor por lo bajo. —Tenemos un problema —respondió Cian. —No, tú tienes un grave problema junto a cada m*****o en esta habitación —decretó y observó a su amado cuando este se estremeció y se quejó de dolor ante su to

