El señor Ihshan Mobarek le dio la bienvenida a Samanta en su oficina, y aunque todavía estaba un poco molesto porque lo engañaron de aquella manera, con respecto a Aháva, le había cogido cariño a Samanta. Saber que estaba viva lo alegró mucho. Era lo más cercano a un hijo, que tenía en ese momento, pues Maher le dejó muy claro que no regresaría, después de una acalorada discusión que tuvieron, después del sepelio de Amir. —Señor Ihshan, de verdad quiero pedirle disculpas por… —Samanta atropelló las palabras. —No te preocupes. No quiero hablar de eso —el señor Mobarek interrumpió. —Lo lamento mucho —insistió ella. —Todo fue culpa mía. Nunca les presté atención a mis hijos. Maher me lo contó todo. Me dijo que Amir te amaba tanto, que fue la única manera que se le ocurrió para que yo ace

