Abro los ojos con una sensación extraña, como de nervios que no había sentido antes. Amy está durmiendo a mi lado, porque quedamos en que luego de la gala, se vendría aquí. El timbre sonó tarde y recuerdo levantarme en modo zombi para dejarla entrar. Llegó revolucionada y sé que nos debemos una conversación, pero ahora no es posible, porque las dos debemos ir a trabajar. La mañana se me pasa rápida, peinar y maquillar a las mujeres para la boda fue muy sencillo, en especial porque no pusieron objeción en mi trabajo, estaban tan desesperadas por la cancelación de la maquillista anterior, que me dejaron elegir sus estilos. Ahora, conduzco con mucho cuidado de regreso a casa, porque tengo un poco de sueño, el que se me quita cuando veo un quiosco con el diario… la gala. Me acerco con el au

