Después de lograr convencer a la señora Amanda para que dejara a Amy quedarse en mi departamento, porque le queda más cerca y porque seré yo quién la arregle para la gala, vamos con dirección a mi casa. Amy va algo callada, pero yo quiero hablar, a ver si sale él en la conversación. No he dejado de pensar en Abe y quiero saber si él ha pensado en mí. —Oye… Y cuéntame, ¿vas a entrar del brazo de tu jefecito? —Así dice la tradición —trata de no parecer entusiasmada, pero está muerta de la emoción, es obvio—, me estará esperando en la alfombra roja que estará en la entrada. —Y la Camille… —Pues supongo que entrará con Josh o con Abraham —espero que no, quiero verlo entrar solo, para darme mejor gusto cuando lo recuerde. —¿Abraham no tiene pareja? —le pregunto como si no me importara.

