Aarón Me remuevo entre las sábanas revueltas, parpadeando contra la luz dorada que se filtra a través de los grandes ventanales. Los primeros rayos del sol tiñen la habitación de un calor suave, casi íntimo. Extiendo una mano hacia su lado de la cama, pero solo encuentro el hueco tibio que dejó su cuerpo. Eve no está. Me incorporo de inmediato, con el pecho ya apretado por una inquietud instintiva. Pero entonces la oigo. Su voz, suave y cantarina, se mezcla con el sonido constante del agua cayendo en la ducha. Sonrío sin poder evitarlo. Me levanto, dejando que el frescor del suelo me despabile por completo, y camino en silencio hacia el baño. La puerta está entreabierta y el vapor flota en el aire, envolviendo el ambiente en una bruma cálida y acogedora. Me desvisto sin hacer ruido, d

