Capítulo # 3

1506 Palabras
Isabella Hace unas semanas atrás cumplí 17 al fin, el tiempo paso volando fuera bueno que siempre sea así hasta que lleguen mis 18 y pueda irme lejos de aquí, Allecra se olvidó dijo que apareció algo y que me lo iba a compensar que le tenga un poco de paciencia que muy pronto las cosas van a mejorar y nos podremos ir a vivir solas con los niños. No me importan sus promesas, pero seguí recriminando su mala actitud a mi hermana por ella y su loca idea debo sufrir a manos de mi ex, ella deja que Gabriel la controle por medio de los niños, no me gusta para nada que él obligue a mi sobrina a que lo vea como su verdadero padre, nos dejaron a ambos cuidando de los niños algunas veces cuando ellas deben salir en las noches a la famosas reuniones de negocios. Y en aquellas ocasiones él solo se preocupó por Gianna dejándome a mí a el pequeño Niccoló, Gabriel dice que mi sobrino no lo acepta pero eso es mentira es él que no lo quiere porque mi hermoso sobrino se parece mucho a su padre, cosa que no le gusta para nada. ¡Pedazo de basura!, es solo un niño el pobre no tiene la culpa de tener esos rasgos o de ser una pequeña réplica de su padre, es por eso que me enojo tanto con mi hermana por ser tan ciega y no darse cuenta que ese hombre es malo. Hoy me escape no fui al colegio y ahora me encuentro paseando por las calles sin rumbo fijo, cuando de repente mi celular suena es un mensaje de texto lo abro para leer de quien puede ser ya que me sale número desconocido, después de leerlo uno y otra vez me detengo para mirar a mi alrededor con atención buscando quien puede ser la persona que me acaba de mandar este mensaje. Pero nada, no veo nada fuera de lo normal ni raro vuelvo a leer el mensaje para ver si de pronto no se me paso por alto algo. Número desconocido: ¡Hola Isabella!, que hermosa estás, ¿Puedo invitarte un helado o si quieres a comer algo? Yo: ¿Eres Jared?, porque sí lo eres puedes irte a la mierda y si no lo eres, ¿Quién carajo te dio mi número? Veo los tres puntitos en la parte de abajo en la pantalla, que me indican que está escribiendo su respuesta ... Número desconocido: ¡No!, no sé quién pueda ser Jared, Soy Emilio, ¿Tan rápido ya te olvidaste de mí? ¡Mierda Emilio!, ¿Ese Emilio?, el hombre de seguridad de Dante. Yo: ¿Cuál Emilio? ¿El qué trabaja para Dante? Espero su respuesta y una vez que la leo me quedo sin poder creerlo. Número desconocido: Sí, ese mismo. ¿Quieres salir?, estoy en New York de vacaciones, ahora mismo me voy acercar a ti, dame un segundo. ¡Esto me huele raro!, él también era uno de los que nos miraba mal cuando vivimos en la casa de Dante ahora está acá en NY y de vacaciones dice, ¡Si, claro!, vamos a ver que se trae entre manos este tipo. Guardo mi celular y espero unos segundos, si no llega en 5 minutos me voy, este es mi momento de paz se supone que por eso me escape hoy de clases. Cuando estoy por continuar mi camino, él aparece ante mí tan guapo como la primera vez que lo vi y sus facciones siempre serías, ¡Oh Dioses, es algo bueno para la vista! —Disculpa la demora es que había mucha gente, ¿Cómo estás?—me tiende la mano, yo solo la miro y regreso mi mirada a su rostro, no confío para nada en él. Incómodo la retira, me cruzo de brazos esperando que me diga que quiere y terminé con la fachada de amigable. — ¿Qué quieres y qué haces acercándote a mí?—lo miro de mala manera como él lo hacía en Londres conmigo. —Nada solo te vi y quise acercarme a saludarte, Somos conocidos ¿Verdad?— ¿Conocidos?, Mi trasero se piensa que soy tonta. — ¿Cómo obtuviste mi número?, Es nuevo sabes, nadie lo tiene ni mis conocidos en el colegio—se remueve un poco incómodo, pero no responde mi pregunta. —Me lo suponía, aléjate de mí tú y yo nunca fuimos nada, ni conocidos, mucho menos me hablaste alguna vez cuando estaba en la mansión, adiós—me voy sin darle una mirada más. ¡Lo que me faltaba!, que me quieran tomar por tonta, pero si él está aquí significa que Dante también. ¡Oh Allecra vas alucinar cuando sepas que ya nos encontraron! Me rio con muchas ganas ya que no lo he hecho en días, ya me imagino lo que le espera a Gabriel cuando se entere de quien está buscando a mi hermana. Sigo caminando hasta que me da hambre, voy a entrar a una cafetería pero algo capta mi atención por el rabillo del ojo, así que volteo a ver antes de entrar y es este chico Emilio, finge mirar a otro lado como si no es obvio que me ha estado siguiendo todo el tiempo. No se da por vencido, pues bien, es su problema no el mío. Me siento y pido el combo del día junto con una soda bien helada, estoy con este estúpido uniforme, reviso mi celular para ignorar a Emilio que se sentó frente a mí y cada tanto me lanza sonrisas. ¡Buena suerte Amigo!, no soy ese tipo de chica boba. Estoy revisando los mensajes que Jared me ha dejado en donde insiste que le diga en donde estoy y por qué no entre hoy al colegio, jodido loco, los elimino sin responder. Lo sigo ignorando al señor sonrisas que está frente a mí, hasta que al fin me traen mi orden como con toda la paciencia del mundo, mi celular suena y es mi hermana, tengo que responder y saber que quiere o no dejara de llamar. — ¿Hola?— ella está quejándose porque la llamaron a decirle que no entre al colegio. Yo cierro la llamada y lo dejo en la mesa, sin previo aviso Emilio se sienta frente a mí, ¿Qué raro?, no recuerdo haberlo invitado. — ¿Problemas?—lo dice mientras toma una papa de mi plato. —No es tu asunto y adelante sírvete, toma lo que quieras de mi plato no te preocupes por mí—bebo de mi soda antes de que quiera tomar un sorbo de ella también. —Gracias guapa eres muy generosa, ¿Podemos vernos mañana también?— es más tonto de lo que pensé. —Tengo novio y es muy celoso, también es posesivo no quiero escándalos ni problemas con nadie, tú sabes me gusta pasar desapercibida en perfil bajo para que nadie me reconozca si sabe a qué me refiero, además, ¿Cuántos años tienes?, yo tengo 17 creo que aún no soy legal para ti—él se ríe como si le hubiera acabado de contar el mejor chiste del mundo. —Te dije que nos veamos, no que tengamos sexo ni que nos casemos, Isabella por favor deja de fingir ser inocente, no lo eres ni un poquito—bien, me gusta este cambio que haya dejado el show de amigable. — ¿Qué obtengo yo si accedo a vernos?, No es como si eso me beneficiara en algo, yo estoy bien—eso es mentira, no estoy para nada bien, pero él no debe de saber eso. —Lo que tú quieras y cuando tú quieras, ¿O eres muy miedosa chiquita?, puedo llevar jugo de manzana si deseas y un pequeño oso de peluche para que lo abraces si te da mucho miedo—eso me hace reír por primera vez desde que hablamos. — ¡Bien, acepto!, quiero ir a un bar sino me haces entrar mañana después de la escuela, le diré a mi hermana que me estás siguiendo y que su marido está aquí buscándola— eso lo deja sin palabras por un momento y luego sonríe. Él sabe que tengo razón, ven no soy tan tonta como todos piensan. —Bien trato hecho, mañana nos encontramos en el mismo lugar en donde me acerque a ti hoy y trae ropa, con ese uniforme no vas a entrar en ningún lado—sigo comiendo y le hago un gesto de que está bien. Terminó de comer y me levanto dejando el dinero de la cuenta, estoy por salir cuando mi peor pesadilla entra por esa puerta, me giro para ver que Emilio me ha seguido de cerca, una mirada a mi rostro y luego mira a mi espalda. — ¿Qué pasó lo conoces?—le digo que sí y que guarde silencio, nos va a ver por su culpa.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR