Capítulo # 5

1929 Palabras
Isabella Él me lleva hasta un lugar donde parece haber nada más que un edificio abandonado, aunque quizás deba sentir miedo, pero la verdad es que no lo tengo. Si debo morir que así sea, total mi vida es una completa mierda. Se estaciona y me indica que bajemos, lo hago y espero junto a la puerta del auto esperando, una vez que él avanza hacia la entrada de este edificio abandonado me muevo de mi lugar para seguirlo. Me tiende la mano pero la ignoro deliberadamente él se gira para continuar con el camino, con cuidado lo sigo por el pasillo que parece conducir al interior de este edificio, acabamos de pasar lo que antes parecía ser la recepción está totalmente en ruinas a medida que vamos avanzando más, se siente como vibran las paredes, mientras más avanzamos más fuerte se hacen las vibraciones. ¡Esto no es un bar! Seguimos caminando con cuidado a lo largo del pasillo, Emilio lo va alumbrando con la linterna de su celular y yo soy muy cuidadosa viendo lo mejor que puedo en donde piso no quiero terminar de cara en el suelo, hasta que finalmente llegamos donde parece terminar el camino pero en realidad está dando paso a unas escaleras para bajar al sótano o eso es lo que pensaba, pero estamos yendo más y màs abajo, ¡Mierda!, quizás Dante le encargó matarme y yo como tonta lo seguí hasta aquí haciendo que su trabajo sea muy fácil, nunca encontrarán mi cuerpo, pero no puedo evitar preguntarme. ¿Por qué sigo sintiendo estás vibraciones fuertes en las paredes y el piso?, nos detenemos porque llegamos a lo que parece ser una puerta blindada. Emilio me mira y sonríe, toca un botón en la puerta y eso a su vez parece enviar alguna señal a quién sea que esté detrás de ella, unos segundos después abren la puerta del otro lado y está un gigante, He-Man le queda corto a este hombre corpulento, bueno por lo menos solo tiene la talla y los músculos, gracias a Dios no tiene el corte de cabello o creo no podría aguantarme la risa de seguro me mataría si hago eso en su cara. Emilio le da algo que no alcanzo a ver con claridad y nos deja pasar, le hago un saludo casual con la mano mientras sigo de cerca a Emilio, ahora sí escucho la música y la siento vibrando en todo mi cuerpo si no me equivoco es I took a pill in Ibiza de Mike Posner la canción que está sonando ahora. Los juegos de luces y el humo artificial le dan un buen ambiente a esta disco el lugar está al tope, no sé qué será este lugar exactamente pero me gusta mucho, antes quería ir a un bar y beber hasta emborracharme pero ahora estoy mejor con esto. Empiezo a mover mi cuerpo y levantar las manos por encima de mi cabeza en movimientos sensuales al ritmo de la música, cierro los ojos mientras me rio y bailo perdida en la música, está sensación de libertad me encanta creo que dejaré la escuela y vendré todos los días acá este será mi nuevo lugar favorito de ahora en adelante. Emilio me toma de la mano y tira de mí hacia él, me indica con la cabeza que lo siga avanzamos con dirección a la barra, como el lugar está lleno nos movemos con un poco de dificultad hay cuerpos rozándose unos con otros una vez que logramos llegar le hace un gesto al barman y este se acerca a tomar su orden le susurra en el oído lo que quiere, con todo este ruido de la música dudo que le escuché bien. Sigue tomando mi mano y eso se siente raro, la voy a quitar pero su agarre se aprieta más se gira para darme una mirada mortalmente sería. ¡Bueno, bueno parece que tenemos a un Romeo aquí!, quien lo diría que él tipo lo tendría en sus huesos. Después de unos minutos de larga espera, yo seguí bailando e incluso apoye mi pecho en su espalda también agarré su cintura con ambas manos, eche mi cabeza para atrás mientras me reía muy fuerte, él solo negaba con la cabeza imagino que está algo molesto. Gracias a Dios ya le entregan las bebidas él me tiende una pequeña botella y mi cara se llena de sorpresa, ¿Me pidió una puta cerveza?, miro su mano y él si se pidió algo fuerte, parece whisky pues le dejé la cerveza a él, tomo el vaso sin pedir permiso alguno y me bebo el whisky de golpe antes de que me lo pueda quitar. ¡Dios esto quema!, siento como va bajando hasta mi estómago y también como arde en todo su camino, toso unas cuántas veces pero está bien, es màs me gusta quiero más. Enojado pega su boca a mi oído— ¿Qué mierda crees que haces Isabella?, ¡Te pedí una jodida cerveza!, ese trago era mío no para ti—sus gritos me hacen reír. Lo miro y es mi turno de pegar mí boca a su oído para que me pueda escuchar— ¡Vine aquí para beber de verdad!, no me des esa porquería chico mentiroso o conseguiré el trago de verdad por mi cuenta—una vez que terminó de hablar chupo y muerdo suavemente el lóbulo de su oreja. Se aleja de mí como si lo hubiera quemado con algo y yo lo dejo para irme a bailar a la pista. No paro de bailar, algunos chicos vinieron y me hicieron compañía, unos muy guapos pero una vez que les decía mi edad se iban corriendo, son unos maricas, puede ser que haya mentido un poco diciendo que tenía 15, no sé qué tipo de gente viene acá y suficiente tengo con Jared en mi vida como para que tenga que soportar a otro loco más. De vez en cuando me acerco a Emilio por un trago fuerte, pero esté me sigue dando cerveza al ver mis intenciones de irme a conseguir trago por mi cuenta, la siguiente vez que me acerco es un estúpido cóctel rosa o blanco, no sé qué color mismo tiene y tampoco me importa, tiene piña y cerezas en la decoración lo odio es muy dulce prefiero el whisky. Me voy a ir a la pista otra vez cuando me toma de la mano y tira de mí hacia él, pierdo un poco el equilibrio y me apoyo totalmente en su pecho, levanto mis cejas como diciendo ¿Qué pasa?, él pone su boca cerca de mi oído y me grita enojado— ¡Acaso soy tu maldito chaperón!, vinimos juntos para disfrutar los dos, ¿Me estás ignorando por qué me tienes miedo pequeña niña?— pobre, piensa que soy una de esas tontas que de seguro caen a sus pies o que de verdad le tengo miedo. ¡Yo no le temo a nada!, ahora que no están mis padres en este mundo, ni Luciano queriendo controlarme y lastimarme, me siento invencible y libre. Aunque está la cuestión del encierro y el control asfixiante que Allecra tiene sobre mí, pero en este momento soy libre nada ni nadie me puede detener. Así que pongo mis brazos en su cuello y me pegó más a su cuerpo, Emilio es apenas más alto, con los tacones que llevo puestos hace que sea mínima la diferencia de altura, me frotó en su cuerpo fingiendo bailar, pegó mi rostro lo más cerca del suyo pero él solo se queda quieto como si no le afectará en nada lo que estoy haciendo. Me voy meneando suavemente hasta abajo y luego subo despacio por todo su cuerpo, una vez que estamos cara a cara otra vez, pone sus manos en mis caderas y las agarra con fuerza. Quiere bailar y pasar conmigo, pues eso haremos. Tomo su mano y lo llevo a la pista de baile, seguimos bailando y bebiendo, no sé por cuánto tiempo más aquí no se siente que el tiempo pasa. Hasta que me siento muy mareada, si antes reía ahora lo hago más, tropiezo con mis pies con màs frecuencia que Emilio debe agarrarme varias veces, de un momento a otro me lleva fuera de aquí pero yo no quiero irme todavía me gusta estar aquí, siento que las luces pasan muy rápido eso me marea más mientras me lleva agarrada de la cintura y uno de mis brazos para que no me caiga, pasamos junto al portero así que me despido no sin decirle que voy a volver màs seguido por acá. — ¡Adiós He-Man volveré otra vez, grábate muy bien mi rostro!—le soplo un beso de despedida. — ¿Emilio quién es está perra loca y por qué diablos me llama así?— yo trato de acercarme a él, pero Emilio no me deja. — ¡Nadie que deba de importarte Sam!, ignórala vive debajo de una piedra casi no sale la chica además está borracha no le des importancia a las cosas que dice— golpeo el pecho de Emilio pero no con la suficiente fuerza como quería por lo que acaba de decir. — ¡Eres un jodido imbécil Emilio!, yo no vivo debajo de ninguna piedra eso es imposible tonto— me saca de ahí antes de que pueda decir más. ¡Dios mío hace tanto calor!, le digo a Emilio que se detenga que me siento un poco mal y asì él lo hace. — ¿Por qué todo me da vueltas?, ¡Hace demasiado calor!, honestamente no sé cómo no te ahogas con ese traje de pingüino que llevas puesto en este momento, de verte me d màs calor—me estoy tambaleando en mis tacones, pero quito mi cabello lejos de mi cuello se siente muy pegajoso me hago una coleta alta en mi cabeza. Pero es inútil digo con calor es muy sofocante, voy caminando suave apoyándome en la pared con una mano, Emilio ya pudo alumbrar mucho mejor con la linterna de su celular el camino esta vez. Está maldita malla me sofoca más, siento como si se cerrará sobre mí y me asfixiara, levanto el dobladillo de la blusa y me la quito lanzándola al suelo, ¡Dios que refrescante se siente! — Ahora sí me siento mejor, me estaba ahogando con esa cosa pegada en mi cuerpo—Emilio me escucha y se gira, una vez que me ve maldice y se regresa a recoger mi blusa que está en el suelo. — ¡Ponte la maldita blusa, Isabella!, ¿Unos pocos tragos y te vuelves loca?, creo que todo esto fue una mala idea después de todo— hago un gesto de que lo olvide y sigo caminando como puedo. — Cierra la maldita boca por favor, llévame a casa quiero sacarme la ropa ya me fastidia— me toma de la mano y me lleva cuidadosamente el resto del camino. Una vez que salimos me siento mucho mejor, puedo sentir como el aire frío refresca mi piel caliente, levanto los brazos aliviada y giro alegremente solo para terminar en los brazos de mi acompañante. ¿Nos divertimos verdad?, claro que lo hicimos, al menos yo sí. ¿Pero por qué él está muy enojado? No lo sé y tampoco me interesa, lo que sé es que planeo repetir esto las veces que quiera, con o sin su compañía.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR