CAPÍTULO 80 Punto de vista de Damien. Dos meses. Dos meses intensos, agotadores y mentalmente desgarradores, se habían consumido desde que encerré a Valeria en la hacienda bajo vigilancia extrema. Me había autoexiliado en mi oficina de la ciudad, transformando mi escritorio en un centro de operaciones de espionaje y análisis legal. Felipe estaba en mi oficina, con su habitual mezcla de sarcasmo y lealtad inquebrantable. Su presencia era el único alivio en este ambiente de tensión constante. — Amigo, tienes que reconocer que soy abogado corporativo, no un capataz de hacienda. Mi bronceado ya se parece al de un granjero. Sonreí apenas, sin despegar los ojos de las múltiples pantallas que mostraban grabaciones de audio y video. — No te quejes, Felipe. Sé perfectamente que te está fasc

