Visitas indeseables. Pov Teo. Han pasado casi dos meses desde que vimos a Vicente. El maldito de Hugo aún está en la cárcel. Lo sé por qué le hice una visita, y le dejé un recuerdo que, por desgracias, no tendrá la oportunidad de verla como yo quisiera, porque a penas Vicente se dejó ver, el pariente se irá a dormir al infierno. El regalo que le di es una bella cicatriz en su frente, en el mismo lugar donde la tiene mi solecito. Pero esta vez, yo lo amarré y con un fierro a fuego vivo se lo puse, ni que decir como grito. También le advertí que, si salía, lo cazaría y lo degollaría y lo tiraría a los leones. Aunque después me demanden por darles basura. Pero no sé si todo está bien, ya que desde hace unos días me he sentido un poco raro. He tenido como el estómago revuelto. Debe de se

