XLIII

1275 Palabras

Adriano.  Sentí un nudo en mi garganta. No podia hablar, ella me miraba y yo solo podia tener los ojos puestos en mi mano encima de su barriga.  —Que dices?— tan solo eso fue lo que me salió.  —Lo que escuchaste, estoy embarazada, Adriano— volvió a repetirme.  La miré, la miré fijamente a los ojos. Entonces pude liberarme. Escondí mi cabeza en el hueco de su cuello. Y si, lloré.  No sabia que estaba sucediendo por dentro de mi. Tenia tantos golpes por dentro, tuve tanto miedo de que Anastasia se fuera. Cuando la escuché decir que se queria ir les juro que se me vino el mundo encima. Queria en ese instante morirme. Me aguanté toda la opresión en mi pecho. Me aguanté todo el dolor al que por no reconocer que realmente lo siento y que me entristezco lo quiero confundir con rabia, pero no

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