Anastasia. Los ojos se me llenaron de lagrimas. Llevé mis manos a mi boca no pudiendo creer lo que este maravilloso hombre hacia por mi. Me había sorprendido de manera unica, llenándome el alma de regocijo, mucha emoción y sobre todo logró desatar ese amor que en parte tenia amarrado por miedo a otra vez depositarme en manos de un hombre. Pero, él no era cualquier tipo, era un verdadero caballero, digno de admirar, de querer, de cuidar. Me lancé a sus brazos queriendo que me llenara de su calor. Chillé cuando me cargó y me dió vueltas en el aire, porque más romántico no podía ser. Me ha consentido de todas las maneras posibles hoy, hasta la cena me la ha dado en la boca, nos hemos reído tanto, me siento tan feliz a su lado. —Sí mi amor, si quiero, si quiero ser tu novia— lo apreté,

