XXXV

1179 Palabras

Adriano. La miraba analizar cada objeto del departamento. Una muy linda sonrisa mostraba en su rostro, lo que me dejaba a entender que le gustaba y que estaba cómoda con nuestro hogar.  La había pasado a recoger al hospital, luego fuimos a su antigua casa a recoger sus cosas y nos vinimos juntos a donde iniciaremos una vida de pareja.  —Esto no es un departamento, es un penthouse. Y es precioso, muy— se dió vuelta para mirarme.  —Me alegra que te guste. Eso es lo importante — adentré mis manos a mis bolsillos.  —Y qué si no me hubiese gustado?— le encantaba retarme y preguntarme para ponerme a prueba.  —Pues hubiera comprado uno que te gustara— sencillamente.  Ella sonrió negando con la cabeza.  —A veces se me olvida que soy la consentida del millonario— no pude evitar acercarme a

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