Gabriella abre sus ojos, no tiene claro en que momento su cuerpo se dejó vencer por el sueño. Estira sus brazos y al girar se da cuenta que Doménico está allí observándola, él estaba sin camisa, algo que ella no pudo pasar por desapercibido. Ella se sienta y abraza sus piernas con sus manos. —¿Qué sucede? ¿debo sacarle balas a otro más? —No, ya me cansé de tenerte aquí, vete con Emiliano. —Ella sonríe. —No puedo creerlo, el remordimiento lo alcanzó ¿es así? ¿se dio cuenta que es un mal padre? —Ese es mi problema, pero si quieres te respondo. —Él se subió en la cama y la arrinconó—. A mi el remordimiento no me hace ni cosquillas. —Entonces ¿ a que juega? ¿por qué no me deja en paz? —Porque te deseo y el deseo es mucho mayor a mi razonamiento… También puedo notar que me deseas, tu c

