Doménico llegó hasta el bar, hoy tenía que hacer un intercambio. Él se sentó esperando que llegara su cliente. Las chicas estaban preparando todo para el baile de la noche. Doménico apoyó sus codos en la mesa mientras las observaba. La imagen de Gabriella le llegaba a la mente, haciendo que él se excitara, hace mucho no tenía tan cerca a una mujer que lo calentara de esa manera. Le hacen señas a Doménico que su invitado llegó. El director del hospital se sienta y acepta un trago que una de las chicas estaban brindandole. —¿Y bien? ¿Qué tienes para mí está vez? —Doménico sonríe. —Tengo todo esto —él habla, muestra con su mano lo que está en el bolso. —Ay amigo ¿no pretendes que meta todo esto en el hospital? —Eso es decisión tuya, yo necesito que compres tu porción. Adicional no

