Gabriella siente como la levantan, ella patalea, se mueve insistentemente para poder soltarse, pero no es posible. Aquel hombre fuerte la sujeta con firmeza y no deja que ella se suelte. Gabriella siente que es tomada con fuerza, mientras la entran a una de las habitaciones de la casa. Las luces están completamente apagadas y el aire comienza a faltarle a ella. Gabriella nunca pensó sentir miedo por lo general, sentía que los eventos traumáticos la acompañaban de por vida y que eso le había hecho vivir y ser más fuerte. Cuando finalmente la sueltan y la lanzan suavemente contra la pared ella siente como aquel hombre se acerca y la besó con fuerza. Él enciende la luz, Gabriela no está como Doménico ya no tiene su corbata y los primeros botones de su camisa están completamente desabot

