No podía creer lo que estaba viendo y su expresión se tornó aún más violenta; las fosas de su nariz se ensancharon, sus ojos verdes se dilataron y sus mejillas se pusieron de un tono rojo cereza. —¿Qué haces aquí? —gruñó él—. Dije que no quería verla en un sitio como este. ¿Y Por qué rayos me encerraron tus amigas? —Tranquilízate —le respondió— Susan Sabíamos que te pondrías así si te decíamos que queríamos traer a Jenny a un club nocturno. Estás reaccionando de manera exagerada. —¡¿Exagerada?! ¡¿Dices que estoy reaccionando de manera “Exagerada”?! —gritó él, Haciendo que el ambiente se pusiera tenso al instante. Mi madre, que se venía tambaleando con dificultad, se detuvo frente a nosotros, con su bebida en la mano y luciendo medianamente borracha. —¡Ryan! —lo regañó ella—.

