No imaginé que enviarle a Adrián ese mensaje en el que le decía que si no me acompañaba al centro me iría sola, fuera a funcionar para que viniera a verme. Incluso llegué a pensar que ya no nos volveríamos a ver porque nuestras conversaciones por mensaje eran bastante irrelevantes. Caminar en el parque tomados de la mano como adolescentes, era encantador, me gustaba mucho la forma en la que me trataba, la forma en la que me miraba cuando me hablaba, directamente a los ojos como queriendo meterse en mis pensamientos. —¿Por qué me miras así? Parece que me estás analizando — Le dije y hasta podría jurar que me sonrojé porque intentaba sostenerle la mirada sin conseguirlo. —Así es “mi chava” te estoy analizando, no me digas que tú no me estás analizando a mí ¿De eso se tratan estas citas o

