Hacía ya dos días que había conocido a Morelia, entre los problemas de mi hijo, las discusiones con Karina sobre lo que tenía y no tenía que hacer Adrián y las recomendaciones de mi madre para no dejarme envolver por mi esposa me tenían vuelto loco. Encima Mitzy me escribía todos los días y yo le contestaba solo por atención. Ella me insistía en que volviéramos a vernos, pero yo no estaba seguro de querer volver a verla. Lo sucedido con ella todavía me causaba conflicto emocional y temía que se repitiera. No podía seguir inventando excusas para no verla, así de decidí tomar el toro por los cuernos y verla una vez más para hablar con ella y decirle frente a frente que no quería formalizar una relación. No se merecía que se lo dijera por mensaje, así que quedé con ella para ir a tomar un c

