La noche de año nuevo decidí pasarla sola en casa, no tenía intenciones de volver a pasar por la frustración que sufrí en la noche buena. No estaba lista para enfrentar a mis hermanas de nuevo y con el pretexto de tener mucho trabajo me quedé en casa. Preparé una pasta y compré una botella de vino, por supuesto a Tuluz le compré una lata de su comida favorita y juntas disfrutamos de una tranquila velada. Cada noche que pasaba y cada mañana también, hacía ejercicios de meditación, en eso si coincidía con Peri, porque Manuel me había enseñado a hacer algunos ejercicios para canalizar mis emociones. Encontré un video en You tube (Meditación para perdonar, sanar y soltar) Los primeros días siempre terminaba bañada en lágrimas, pero más allá de tristeza, sabía que esas lágrimas estaban limpia

