Volver a ver a Sandy en esas circunstancias me pareció casi como si hubiera sido escrito para que así sucediera. No solía creer en el destino y mucho menos, pero tal parecía que ambos habíamos sido colocados en el mismo sitio, como si fuéramos piezas de un mismo ajedrez. Después de varios estudios, los médicos concluyeron que mis lagunas mentales se debían a un shock post traumático, provocado por la inflamación en el cerebro a causa del golpe. Coincidieron en que debían dejar pasar unos meses y que recuperar la memoria por completo era cuestión de tiempo. Yo no estaba seguro de querer recuperar la memoria, esa mujer que decía ser mi esposa no me inspiraba ningún sentimiento, por el contrario, me causaba desconfianza. Pedí hablar con mis padres, quería saber si podía irme con ellos a su

