Narra Beth. Cuando esos malditos comenzaron a correr tomé la mano de Dylan y yo también corrí. –Vamos–dije. –Pero ¿por que? –Si los dejamos escapar pueden decir algo sobre nosotros y todo se irá a la mierda, anda, tú mata a los dos de allá y yo a los otros dos, intenta no hacer ruido–dicho eso corrí en dirección contraria a Dylan. Cuando llegué al callejón en donde habían entrado los hijos de puta caminé y me decidí a disfrutar de su dolor, quería sentir adrenalina. –¡Hey!–dije cuando estuve cerca de uno de ellos. Esos imbéciles se dieron media vuelta y me miraron asustados. –No nos hagas daño–dijo uno de ellos. –Mejor no te metas con nosotros–atacó el otro. –¿Creen que les tengo miedo?–dije. –Deberías tenerlo si no quieres terminar como tu amigo Tyler... –esperen...¿qué? –¿De

