Para cuando llegué a Filadelfia mi reloj marcaba las siete y dos minutos de la tarde. Detuve el carro frente a la casa de Nate, esperando a que con un poco de suerte, Kyle se encontrara ahí, puesto que mi teléfono estaba sin batería y no había podido llamarle. Me bajé del carro corrí hasta la puerta, antes de poder llamar, Candace abrió. No parecía muy feliz de verme. - Hola – intenté sonreír. Ella hizo una mueca. - Hola, ¿Qué haces aquí? - Larga historia – suspiré. - ¿Te has dado cuenta de que eres realmente tonta y quieres recuperar a tu novio? – medio sonrió. Asentí y bajé la vista, estaba avergonzada. – Oh, Cass… Me jaló y me envolvió entre sus brazos con fuerza, haciéndome sentir un poco mejor. - ¿Está aquí? – pregunté en cuanto nos separamos. –

