Cuatro años después —¡No puedo creer que vayas a graduarte! —el grito cargado de emoción por parte de Arizona me hace partirme de la risa—, en serio, estoy muy feliz de que lo hayas conseguido, aunque admito que me siento celosa de que te estés graduando antes que yo. Casi podía sentirla haciendo un puchero, lo que me llena de ternura. Cuando tomé la decisión cuatro años atrás de renunciar a Yale para enfocarme en mi futuro, dejar a Arizona fue una de las pruebas más difíciles que pasé, a pesar de que ella me insistió en que desistir en esa universidad para llegar a una en la que verdaderamente iba a progresar, era lo mejor. Por mucho tiempo me hizo falta su compañía, verla a diario e incluso almorzar en su misma mesa, pero, con forme el paso de los días y meses, ella me enseñó que nu

