Capítulo 14
— Ya no quiero seguir hablando al respecto
Pido, llevándome una almohada a la cabeza.
— Pero debemos de hacerlo — insiste Lily — Lo que pasó en la fiesta no ha sido normal
— No, definitivamente no lo ha sido
Dejo la almohada a un lado.
— ¿Crees que haya una posibilidad de que el idiota de rizos se equivoque? — miro a mi amiga con confusión — Digo, debe de haber miles de cámaras polaroid del mismo modelo que la tuya
— Es que ese no es el punto — me siento en el borde la cama — El punto es por qué debería de enojarle a Winchester, que Alexander me haya comprado una cámara — esbozo un puchero — Teniendo en cuenta de que no fue un regalo, sino el pago de una deuda
— En eso tienes razón — Lily inicia su habitual caminata de un extremo a otro de la habitación — No tiene ningún sentido que el idiota ese se haya enojado con ustedes por la cámara
— Lo sé, lo acabo de decir
— Hay algo que no estamos viendo y esa es la razón por la que el idiota ese está enojado
— Da igual… — me encojo de hombros, Lily me mira con el entrecejo fruncido — Lily, da igual lo que ese idiota piense, no va a ocurrir nada entre Alexander y yo
— Pero él te quiere — se me acerca — Y tú le quieres
— ¿Y eso qué?
— ¡¿Cómo que “Y eso qué”?! — ruedo los ojos, aquí vamos de nuevo — ¡Sue! ¡Su Alteza Real te quiere! ¡¿Sabes lo que eso significa?!
— ¡Sí, lo sé! ¡Realmente lo sé! — la miro, de pronto me siento enojada — ¡Y ya te dije que no quiero nada de eso! — cierro mis ojos con fuerza, quisiera desaparecer — No quiero ser de la realeza… no quiero que exista ninguna posibilidad… — chasqueo la lengua — Es decir… ¿Me imaginas con corona? ¿Saludando con elegancia? ¿No pudiendo decir ni hacer lo que quiero? — Lily me mira fijamente — ¿Y qué hay de mis sueños de vida? ¿Podré cumplirlos? ¿Podré hacer alguna de las cosas que siempre quise hacer? — niego con la cabeza — Lo dudo, Alexander debe de agendar qué día y a qué hora realizará sus pasatiempos ¡Me volvería loca si no pudiera salir a fotografiar lo que me rodea! ¡No podría vivir esa clase de vida! ¡Tan restrictiva!
— ¿Entonces…?
— Pues nada… — la miro — Solo seguir con mi vida como si las últimas semanas no hubiesen ocurrido…
El lunes llega nublado, tan acorde a mi humor actual ¡Siento que mi vida se ha vuelto una locura! ¡Una horrible locura! Una montaña rusa con giros infinitos que está haciendo estragos con mi cabeza. Hace dos noches estaba emocionada por mi primera fiesta en una fraternidad de chicas pijas y ahora estoy caminando, mirando para todos lados, sosteniendo mi bitácora con fuerza. Las palabras del idiota de Winchester me han dejado nerviosa, como si de pronto tuvieran armas apuntándome directamente a la espalda ¡Es ridículo! ¡Lo sé! Pero así es como me siento. Alexander le pertenece a los Winchester de una forma que desconozco y la verdad es que no quiero saber ¡Sobre todo porque esa es la razón por la que ahora podría estar en peligro de muerte! Trato de tranquilizarme, pensar en que ya nada importa pues no pienso volver a acercarme a ninguno de esos dos idiotas ¡Pero no puedo dejar de pensar en ello! Me carcome no entender nada de lo que está sucediendo, toda esta locura no ha hecho más que hacer que piense una y mil veces más en Alexander…
Salgo de mi salón de clases, no sé de qué ha ido el tema, siento que tengo mejores cosas en las que pensar dadas las circunstancias. Anoche llamé a mi mamá, no quiero preocuparla, pero tarde o temprano deberé de contarle que conocí a su Alteza, me besé con él, fui negada por él, aparentemente le gusto y su mejor amigo me amenazó ¡Debo de decírselo! Sobre todo, por ese último punto ¿Y si les hacen algo? Me voy a sentir culpable por el resto de mi vida si algo le llegase a pasar a mi familia. Sacudo la cabeza, debo de despejar mi mente de esos temas ¡Ya no importa! Solo debo de seguir con mi vida y aparentar que estar últimas semanas jamás ocurrieron y con algo de suerte, Winchester se olvidará de mi existencia y así todo volverá a la normalidad.
Todavía no entiendo cómo es que todo esto sucedió y pensar en ello me duele. Pese a todo, extraño a Alexander y quisiera volver a hablar con él ¡Luego recuerdo cómo me negó delante de sus idiotas amigos y se me pasa! No obstante, sí es emocionante el saber que me quiere, es decir… ¡Un verdadero príncipe me quiere! ¿Qué niña no sueña con ello? Pero esto no es un cuento de hadas y yo no soy una niña que sueña con el príncipe azul. No es lo que quiero para mí. Conocer a Alexander me ha servido para darme una gran idea de cómo es la vida de alguien de la realeza y no es algo que me agrade. Quiero viajar, conocer el mundo, tomar fotografías ¡Ser libre! Dejar que mis sentimientos por él avancen o dejar que sus sentimientos por mí avancen, darían pie a que algo que no quiero, suceda, no quiero ser de la realeza, la idea me asusta. Hay niñas que sueñan con ser princesas, jamás soñé con eso…
— ¡Ah!
Pego un grito, abriendo la puerta de mi habitación.
— Hola…
Saluda el alto chico de cabellos dorados, sentado en la silla de Lily y sosteniendo un fajo de mis fotografías.
— ¿Qué carajos…? — cierro la puerta, el estómago se me revuelve — ¿Qué mierda haces acá? ¿Cómo te dejaron entrar? ¿Hace cuánto que estás acá?
— Pedí una llave maestra a la administración — contesta con un encogimiento de hombros, levantándose de la silla — No mucho, apenas unos minutos — se me acerca — Y… — nos miramos fijamente — Quería verle… tenemos que hablar…
— Basta… — me alejo un paso — ¿Qué crees que haces?
— Sue…
— ¿Quién te crees que eres? — lo fulmino con la mirada — Después de todas las cosas que ocurrieron… — me cruzo de brazos — ¿Crees que voy a querer hablar contigo?
— Por favor, Sue…
— No — le detengo — Alexander, basta, detente — suplico — Fuiste tú quien decidió alejarme, no yo, así que hazte responsable de tus decisiones y déjame en paz
— Sue… por favor…
— ¿Cuál es tu obsesión conmigo? — dejo mi mochila a un lado — No somos amigos, no nos conocemos lo suficiente — le miro, él se ve afligido — Solo vete y déjame en paz
— Debo de hablar con usted… necesito que me escuches…
— ¿Qué quieres que escuche? ¿Ya no lo has dicho todo hasta este punto?
— Sue… — Alexander abre y cierra la boca — Harry Winchester…
— Winchester… — chasqueo la lengua — ¿Qué me va a decir acerca de tu estúpido amigo? — le miro con una ceja alzada — ¿Me vas a decir el por qué le tienes tanto miedo? — Alexander me mira con sorpresa — ¿Me dirás la verdadera razón por la que no quieres que él sepa que entre nosotros…?
— ¿Qué entre nosotros…?
Da un paso hacia mí.
— Olvídalo, no tiene importancia
— Sue… — se acerca todavía más a mí — Usted también sientes algo por mí
— Dije que no tiene importancia…
— Claro que la tiene
Le miro, me siento enojada.
— ¿Por qué tendría que tenerla? — estamos muy cerca — ¿A caso cambiará algo? — nos miramos fijamente — Si no tienes las agallas para defender nuestra amistad, cómo pretendes que acepte tus sentimientos — el príncipe baja la mirada — ¿Por qué le tienes tanto miedo a Winchester?
— No le temo a él…
— ¿Entonces…?
— Yo… — frunce el entrecejo y tuerce la boca, como si estuviese luchando contra sí mismo — No puedo decírtelo…
— Oh… — me alejo de él — Entonces supongo que eso es todo… — me acerco a la puerta — Ahora vete
— Sue…
— ¡Solo vete! — ordeno — ¡Ya déjame en paz! ¡¿Qué no lo entiendes?! ¡No quiero nada que ver contigo!
— De acuerdo… — siento una punzada en el pecho — Me iré…
— Bien…
Me hago a un lado, él camina hacia la puerta.
— Sue…
— Su Alteza…
— No estoy obsesionado contigo — el príncipe mira fijamente la puerta cerrada — Creo que me enamoré de usted…
— Alexander…
Me quedo boquiabierta.
— Hasta luego, señorita…
Y diciendo esto, el príncipe sale de mi habitación. Me siento en el borde de la cama, tomo una almohada, escondo el rostro y grito con todas mis fuerzas. Las lágrimas comienzan a caer por mis mejillas, golpeo la almohada con mis puños y vuelvo a abrazarla ¡Esto es desesperante! Mi vida se ha convertido en un desastre desde que conocía a Alexander. Hay un loco psicópata que amenaza con hacerme daño si no me alejo del príncipe. Hay un príncipe que dice estar enamorado de mí, pero que tiene tanto miedo de actuar que lo único que hace es confundirme y dañarme. Y luego estoy yo, una chica de pueblo que quiere irse por el mundo a tomar fotografías y que ahora tiene que lidiar con toda esta mierda. Me llevo la mano al pecho, mi corazón late a toda velocidad ¡¿Cómo me metí en este lío?! No tengo una respuesta para esto, no sé cómo le hice para deslumbrar a un príncipe y no entiendo por qué Winchester está al acecho como un cazador esperando a que tropiece para dispararme, pero para lo que sí tengo respuesta es para lo que siento por Alexander. Si tan solo él no fuese un príncipe, quizá no dudaría tanto en dejarme llevar y aceptar sus sentimientos pues, pese a todo, también creo que me enamoré de él…
— ¿Acabo de ver a su Alteza saliendo del ascensor? — Lily entra en la habitación — Oh Dios… — corre hacia mí — ¿Qué pasó? ¿Qué te hizo?
— Dijo que está enamorado de mí… — lloriqueo, ella me abraza — Y algo muy turbio se trae con el imbécil de Winchester, porque él es la razón por la cual todo se fue a la mierda — Lily asiente con la cabeza — Y no quiero quedarme a tratar de averiguarlo, no quiero…
— Pero Sue… también lo quieres…
— Pero más me quiero a mí y no voy a poner en riesgo mi vida y mis sueños por un cobarde como Alexander
— Tienes miedo…
— Tengo miedo
Admito.
— Tienes miedo a enamorarte de Alexander y que eso te lleve a un lugar al cual no quieres ir…
— No… — la miro fijamente — Tengo miedo de lo que Winchester sea capaz de hacer si se entera que estoy enamorada de Alexander…