Capítulo 22

2585 Palabras
Capítulo 22 — Listo, ya quedaste Digo, levantando mi pincel. — ¡Quiero verme! — le entrego el espejo a Viviane — ¡Oh Dios! ¡Me veo increíble! Me abraza, sonrío. Es Halloween, hay fiestas de disfraces por todas partes y varias personas me han pedido que les maquille, tengo una gran habilidad para pintar a las personas como monstruos y no lo supe hasta esta mañana que le dibujé cicatrices en el rostro a Lily. Así que ahora tengo una fila esperando afuera de mi habitación y Lily a cobrando por el servicio ¡Porque no pienso gastar mis materiales de forma gratuita! — ¿Cuánto vamos? — Como quinientos dólares Contesta Lily, revisando su lonchera de “Barbie”. — De acuerdo, unos cuantos más y cerramos el negocio — pido, frotándome las muñecas — Porque en serio me estoy cansando — Está bien — Lily suelta una risita — ¡Que pase la siguiente! — Además que debemos de apresurarnos — interviene Viviane, aplicándose mascara a las pestañas — Nos invitaron a la fiesta de los Omega ¿Recuerdan? — asiento con la cabeza, la nueva clienta se sienta en el banquillo — Y Sue sigue en su disfraz de universitaria deprimida — No es un disfraz, es mi estado actual Bromeo, mojando el pincel con agua. — Como sea, el punto es que no te has vestido aún — Ya te dije que no iré — Lily, razona con ella — pide la castaña con fastidio — Yo ya me cansé — ¿Por qué no quieres ir? Pregunta Lily, acomodándose las gafas. — Ya te lo dije, con todo lo que está pasando, prefiero quedarme aquí a ver la maratón de películas de terror, van a pasar la de Psicosis — Bueno, me rindo contigo Lily niega con la cabeza, Viviane solo suelta un bufido. — Yo no puedo creer que te vayas a perder la fiesta en la casa Omega solo porque le tienes miedo a Harry — ¡Ey! — detengo mis pinceladas sobre el rostro de la clienta — Te recuerdo que fuiste tú quien me dijo que debía de tener cuidado con él — Lo sé, pero ahora te estoy diciendo todo lo contrario — guarda su maquillaje en un bolsito rosado con el logo de Gucci — Quiero venganza, quiero ver a todo ese clan perdido y en la miseria — No creo que eso se pueda — les recuerdo — No con lo que salió en las noticias hace un par de días atrás — No puedo creerlo — Lily se sienta en el borde la cama — Tienen a la realeza sostenida de las pelotas — Y las están apretando Agrego, Viviane suelta una risita. — Sé que son poderosos y de temer, pero sé que podemos hacer algo para acabar con eso — Viviane, tu plan es que sea novia de Alexander y así mágicamente los Winchester dejen a la humanidad en paz — continúo mi trabajo sobre el rostro de la clienta — Eso no va a suceder, mira las noticias, les va a importar un comino — Pero como reina podrías lograr algo — ¡Ja! — río — Sí claro, sigue pensando que eso es remotamente posible — Podrías meter las narices en donde nadie nunca podría meterlas — Repito, sigue creyendo que eso algún día podría pasar — niego con la cabeza — Ni siquiera le permiten tener un hobby… ¿Realmente crees que él podría cancelar un millonario compromiso con una aristócrata para desposarme? ¿Realmente creer que lo aprobarán? — vuelvo a reír — No — termino con el maquillaje de la clienta — Además, ya lo hablamos — lanzo mi pincel a un lado — No quiero ser reina o princesa o parte de todo ese circo — La verdad es que sí suena como un plan muy descabellado Interviene Lily. — No lo es Viviane se cruza de brazos. — Solo piénsalo, si Sue se vuelve reina, no creo que pueda hacer mucho para detener a los Corleone — suelto una risita, me encantó la referencia — Además, si eso sucediese, lo más probable es que Sue termine muerta por haberse metido en el camino de un Winchester, antes de que pueda hacer realmente algo — Gracias — guardo mis materiales — Eso cierra muy bien todos los puntos — miro a Viviane — Y me gusta estar viva, no planeo morir hasta los noventa — Como sea… — Vamos, no te enojes — le pido — Disfruten de la fiesta, sean felices por mí y yo disfrutaré de la maratón de películas de terror con un tazón enorme de dulces — señalo el tazón enorme de dulces — Además, en verdad no quiero topármelo, a Harry Winchester — confieso — Tiene vigilada a mi familia — le recuerdo — Y no contesto con eso, tiene vigilado a un pobre señor que se dedica a vender helados solo porque es mi amigo, si fuera tú tendría cuidado de ser mi amiga, quizá ya estén vigilando a tu familia o a la de Lily — No tengo miedo de ser tu amiga, no digas tonterías — Viviane suelta un bufido — Está bien… se feliz con tu tazón de dulces, no insistiré más en el tema, sobre todo porque también aprecio la vida, aunque no me hayan incluido en su plan de jubilación — ¡Ey! ¡Ya te dije que nos disculpes! — ríe Lily, abrazándonos a ambas — Seremos mejores amigas hasta ancianas y nuestros nietos jugarán juntos — De acuerdo… Acepta la castaña, cerrando el abrazo. En verdad tengo miedo. No sé si los Wu, la familia de Lily, está siendo vigilada, pero lo más probable es que sí. He evitado ir a Central Park todos estos días por miedo a que le pase algo malo al abuelo Carl ¡Incluso tengo miedo de llamar a casa! ¡Tengo miedo de que vigilen mis llamadas! ¡Estoy paranoica! Estoy realmente paranoica. Jamás creí que al iniciar la universidad me vería involucrada en un melodrama mal escrito. Lily y Viviane terminan de arreglarse y juntas se van hacia la casa Omega a pasar la mejor noche de sus vidas rodeada de gente disfrazada de Hombres Lobos… no entiendo por qué en la casa Omega todos son lobos. Me dejo caer en la cama y tomo el enorme tazón con caramelos y enciendo la televisión, “Viernes 13” apenas está comenzando ¡Genial! Me espera una noche de asesinatos y sangre por doquier ¡Yupi! Realmente sí me entusiasma, aunque claro, yo hubiese preferido la fiesta de lobos omegas bajo la luna llena en la noche de Halloween… aunque prefiero a los vampiros ¡Hubiese preferido cualquier cosa menos estar encerrada en mi habitación comiendo dulces! Pero no puedo hacer nada, el dialogo de arriba ya lo dejó en claro, no hay nada qué hacer y no pienso hacer nada salvo pensar, aunque… ¡¿En qué puedo pensar?! No hay escapatoria. Lo único en lo que debería de pensar es en cómo huir del país sin que mis padres pregunten y quizá borrar todo rastro de mi identidad. No necesito ser una genio para saber por qué soy y seguiré siendo considerada una amenaza mientras exista, porque siempre cabe la posibilidad de que de una u otra forma Alexander siga interesado en mí y obviamente quieren evitarlo o podrían terminar como Camila y Carlos ¡Ja! Como si eso fuese posible. No hay ni una remota posibilidad de que eso suceda, porque eso significaría que Alexander seguiría sintiendo algo por mí incluso después de los años. Eso sería totalmente imposible… realmente sería imposible que alguien siga sintiendo algo por alguien incluso si pasan los años… ¿Cierto? Dejo de lado el tazón de caramelos, Jason ya asesinó a su primera víctima. Miro fijamente el techo, cubro mi rostro con ambas manos y suelto un grito ¡Esto es desesperante! No sabía que la primera vez que me enamoraría sería así de trágico ¡Es horrible! ¡¿Por qué carajos la gente se enamora?! ¡Es la sensación más horrible del mundo! No quiero sentirme así, quiero seguir con mi vida ¡Ser la antigua Sue! ¡La chica valiente trepadora de árboles! Pero no, ahora soy un remedo de persona que se lamenta en su habitación con un tazón enorme de caramelos y que no puede dejar de darle vueltas al asunto ¡Ya basta! Sacudo la cabeza de un lado al otro, tomo mi manta de ositos y salgo de la habitación ¡Es hora de darle un fin a esto! ¡Ya estoy harta! ¡Estoy más que harta! Salgo de mi habitación, camino por el oscuro pasillo y corro hacia el ascensor. Ya no quiero seguir en el mismo papel de sufrida ¡Le voy a dar un cierre a toda esta mierda! Salgo de la residencia, no tengo ni idea de lo que estoy haciendo y lo más probable es que algún loco me mate disfrazado de Big Bird porque hoy es Halloween y soy la rubia tonta de la película ¡Pero qué importa! Soy la protagonista de mi propia novela, libro final de una trilogía que no debió de ser trilogía y quizá la autora de mi vida decida hacer más de estos libros de princesas porque en serio le gusta la historia ¡Pero eso no interesa en estos momentos! Creo que tanta azúcar ya me está haciendo divagar ¡j***r! No sé si lo que estoy haciendo, pero sé a donde ir y espero que él haya pensando lo mismo que yo… llego a los arbustos a los que no creí que volvería… — ¡Ah! ¡Carajo! Tropiezo y caigo al suelo. — ¿Sue…? Alzo la mirada, mi corazón se detiene… al parecer sí habíamos pensado lo mismo. — Princi… — balbuceo — Su Alteza… — sigo en el suelo, esto es humillante, debí de quedarme en mi habitación con mi tazón de caramelos — Yo… — Pensé que usted iría a la fiesta en la casa Omega — Me invitaron… — me siento en el suelo y abrazo mis rodillas — Pero no quise ir… — frunzo el entrecejo — ¿Cómo sabías que iría a la fiesta en la casa Omega? — Ah… pues… yo… — alzo una ceja — Que me haya rechazado no significa que no me importes — nos miramos fijamente — Además… — ¿Además? Alexander aparta la mirada, abre y cierra los puños, se ve contrariado. — No sé si lo sabes, pero… — se le ve nervioso — Harry Winchester aún sigue vigilándote — Oh… — Lo siento — Descuida… — me envuelvo en mi manta de ositos — Ya lo sabía — ¿En serio? De nuevo nos miramos. — Sí… — suelto un suspiro — Habló conmigo — Alexander se ve cada vez más nervioso — Dijo que aún soy “Una amenaza” y que no descansará hasta que yo desaparezca o algo así… — ¿En serio te dijo eso? — Quizá estoy cambiando las palabras, pero más o menos eso fue lo que dijo… — Alexander camina hacia mí y se deja caer en el suelo, cubriéndose el rostro con ambas manos — Ey… ¿Qué sucede? — Esto es mi culpa… Contesta, soltando un gruñido. — ¿Por qué lo dices? — Ya te lo había dicho… — nos miramos — No me quiero casar con Madeleine… — ¿Por qué aceptaste entonces? — frunzo el entrecejo — Es decir, desde que te conocí sé que eres incapaz de decidir si quiera una cosa en tu vida, pero… ¿Esto? — Alexander aparta la mirada — Esto es serio, el matrimonio es hasta que la muerte los separe — Lo sé… — mira hacia el cielo — No me pude negar, no me dejaron oponerme — ¿Por qué? — Los Winchester son una familia muy poderosa… — comienza a decir — Hicieron un trato con la corona, nos cederían parte de sus tierras y todo lo que hay encima a cambio de favores… — parpadeo varias veces — Sostener mi estilo de vida no es barato… — me mira, luce avergonzado — Y desde hace tiempo que se viene haciendo tratos bajo la mesa para seguir viviendo como venimos viviendo — Wow… — aparto la mirada, estoy impactada — Eso es horrible… — Alexander asiente con la cabeza — Entonces sí es cierto que la corona destinó dinero de un fondo de caridad para sábanas y cubiertos — Sí… — admite — Era dinero para familias, familias con hijos pequeños, pero ahora es dinero para tenedores de plata — arranca un poco de pasto y lo lanza con notorio enojo — Fue una advertencia — ¿Advertencia? — pregunto sin entender — Espera… Winchester, Fabian Winchester fue quien reveló todo — Fabian Winchester, el padre primo de Harry, fue quien destinó ese dinero y se quedó con otro poco, transfiriéndolo a otro lado y a otro lado y finalmente a su bolsillo — ¿Qué…? — Sue, los fondos de caridad, las fundaciones, son la mejor forma para lavar dinero… — Que carajos — me abrazo a mí misma — Sí son mafiosos… — Más o menos… — j***r… — me estremezco — Esto es demasiado turbio… — Lamento haberte puesto en esta posición — ¿Por qué fue una advertencia…? Pregunto, Alexander frunce los labios y respira hondo. — Los Winchester ya saben de ti… — abro al máximo los ojos — Creo que todos excepto Maddy, saben de ti… — ¿Maddy? — Ella está en un internado en Suiza, se supone que nuestro cortejo comenzará en diciembre, en la fiesta de Navidad en el Palacio Blanco — ¿Cortejo? — Comenzaremos a “Salir” — Que asco, suena como si fuesen a darte como carne para el trueque — Es precisamente eso… — Principito… — Pero… — nos volvemos a mirar — El pasado fin de semana, pedí que reconsideraran el trato, no me quiero casar con ella… — siento un vacío en el estómago — Hablé personalmente con Richard Winchester, el padre de Harry y Maddy… — suelta una risita — Y dijo que lo pensara y meditara, no me dijo nada más — se encoge de hombros — Y luego me dijo que me fuera, lo dijo con toda la amabilidad del mundo… — suelta otra risita, una llena de enojo — Debí saber que no estaba siendo amable… fui un idiota… — niega con la cabeza, sus ojos se ven cristalinos — Y luego… pasó lo del escándalo de la caridad… — se lleva las manos al rostro — Lo arruiné todo, empeoré las cosas… — Tranquilo… Estiro mi mano, no sé qué debería de hacer, pero consolarlo es lo único que se me ocurre. — No sé qué hacer… — Tampoco sé qué hacer… — acaricio su espalda — Tienen vigilada a mi familia… quizá también a la de Lily… incluso tienen vigilado al señor que me vende helados… — Alexander me mira — Pero… no quiero huir… — tomo su mano — Tampoco quiero dejarte solo en esto… Y antes de que pudiera decir algo más, Alexander me envuelve en un fuerte abrazo… las cosas se están complicando cada vez más… pero al menos, en este momento, no es desprecio lo que obtengo de él…
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR