Capítulo 21
— Yo pienso que él está actuando como un completo gilipollas
Suelta Lily, con las narices metidas en su libro de Derecho.
— Pienso igual…
— Es decir, le rechazaste, gran ofensa — rueda los ojos, asiento con la cabeza — Él debería de actuar con madurez y aceptar, además… ¿Con qué derecho se enoja contigo?
— Lo mismo pienso — acepto — Porque él se va a casar, él ya estaba comprometido con Madeleine cuando me conoció — suelto un suspiro, recostándome en mi cama — Siento que le estoy dando mil y una vueltas al mismo asunto y no salimos de este tema — miro a mi amiga — Debo de dejarle y simplemente avanzar
— Lo mismo pienso…
— Sabes qué, no voy a desperdiciar mi domingo pensando en Alexander — me levanto de mi cama y tomo mi mochila — Saldré a pasear, iré a Central Park, visitaré al abuelo Carl, comeré cinco conos de helado de chocolate y me gastaré todo el rollo de película que tengo
— ¡Así se habla! — Lily alza el puño sobre su cabeza — Me alegra que estés recuperando el buen humor
— A mí también me alegra — sonrío, colgándome la cámara al cuello — Aunque bueno… — suelto un suspiro — Al final del día, tendré que pensar qué hacer…
— ¿Te refieres a las amenazas del imbécil de rizos? — asiento con la cabeza — Tienes que hacer algo…
— ¿Qué puedo hacer? — la miro — Porque, repito, la idea de Viviane de que me convierta en princesa cual película de Disney, me parece una reverenda ridiculez y, con toda sinceridad, siento que me ataré la soga al cuello si hago eso
— Pues no sé — contesta al final — La verdad es que no sé qué puedes hacer para evitar que Winchester lleve acabo sus malvados planes — se abraza a sí misma — Además… todas las cosas que sucedieron en los últimos días… — frunce el entrecejo — Ese chico en serio está loco y si él es así, no quiero ni imaginar cómo será su familia… — me mira — Y todo el mundo te repite que tengas cuidado con los Winchester y que no te metas en el camino de esa familia, así que ellos deben de ser igual o más psicópatas que él
— Imagino que sí
— Tengo miedo de que algo malo suceda… — nos miramos fijamente — Tengo miedo que algo malo te suceda
— Descuida, buscaré la forma de solucionar todo este lío — sonrío — Y si no lo logro, dejo en tus manos el deber de vengarme y buscar justicia sobre mi tumba
— ¡Sue! — Lily me lanza una almohada — No bromees con eso — pide — Eres mi mejor amiga, no quiero que te pase nada malo… te quiero
— Lily… — sonrío, extendiendo los brazos — Ven aquí… — ella se levanta de su silla giratoria y corre a mí — Nada malo va a suceder, a ninguna de las dos — la abrazo — Y nos graduaremos juntas, iremos de viaje a Perú después de la graduación, asistiré a tu primer juicio y te daré ánimos, ganes o pierdas — Lily ríe — Asistiré a tu boda con algún diseñador gráfico con rostro de malandro
— Y yo asistiré a la tuya
— Y le regalaré su primera bicicleta a tu hijo y tú le regalarás un trampolín al mío
— E iremos a China juntas a recorrer la Gran Muralla y tomarás cientos de fotos
— Y cuando seamos ancianas tendremos nuestras mecedoras juntas y nos dedicaremos a tejer compitas recordando los buenos momentos de nuestras vidas
— De acuerdo, promételo
— Lo prometo Lily
Vuelvo a sonreír.
— Hay que buscar la manera de deshacernos de Winchester, porque en serio no quiero que tú y toda tu familia se vean forzadas a huir del país
— Yo menos…
— Y en verdad me encanta la idea de envejecer juntas
— A mí igual
Nos abrazamos aún más.
— Bueno… sal a estirar las piernas y tomar fotografías — nos separamos — Seguiré estudiando, me traes una foto del abuelo Carl
— Siempre que le veo me recuerda el helado de pistacho especial para Lily — río — Hace mucho que no le veo, espero que esté bien
— Sobre todo porque estamos finalizando octubre, el clima ya no es cálido como para un helado… por más delicioso y adictivo que sea…
— Sí…
Me despido de Lily y salgo de la habitación. Este es el primer paso para volver a ser la misma de antes ¡Salir a dar un paseo y tomar tantas fotografías como me sea posible! No sé cuándo fue la última vez que salí a recorrer la ciudad, han pasado tantas cosas en los últimos capítulos que ya no recuerdo ese tipo de cosas ¡Pero ya no más! Ya lo he repetido muchas veces, no pienso dejarme vencer. Tengo que buscar la forma para hacer que Winchester me deje en paz de una buena vez por todas, porque no pienso dejar Nueva York y mucho menos pienso dejar Norte América ¡Soy Tejana! ¡Soy americana! ¡No pienso ser expulsada de mi propio país por una familia de mafiosos! Debo de pensar en una solución, una que no implique a Alexander bajo ningún concepto.
— ¡Abuelo Carl!
Llego al mítico carrito de helados; siento que no he visto al abuelo Carl en varios días, pero sigue siendo el mismo hombre en sus cincuenta y muchos con el cabello totalmente blanco.
— ¡Sue! — el hombre me sonríe — Ahora sí tendré clientes, siempre me traes suerte
— Oh… eso es tan dulce
— Pero no más dulce como mi brownie — me entrega un trozo de brownie envuelto en servilletas de colores — Espero que te guste
— ¿Y los helados?
— El invierno ya se acerca y debo de buscar otros productos
— Ummm… — le doy una mordida al brownie — ¡Oh por Dios! — abro los ojos al máximo — ¡Esto está demasiado rico!
— ¿En serio?
El hombre me ve con el rostro lleno de ilusión.
— Bastante, aunque… — trago el pedazo — Quedaría mejor con un poco de helado, quizá de vainilla…
— ¿Comerías helado de vainilla con brownie en invierno?
— Abuelo Carl, podría comer este brownie con helado en cualquier época del año — termino mi pedazo de brownie — Ya le dije, algún día usted será el dueño de una gran franquicia de heladerías… — me relamo los dedos — Y más le vale ponerle mi nombre a uno de sus helados
— Ya lo hice — ríe — El helado de chocolate que siempre comes lleva tu nombre — vuelve a reír — Solo el de arriba sabe cuánto dinero me debes por esos conos de helados
— ¡Ey! ¡Usted siempre dice que es cortesía de la casa!
Ambos reímos.
— Ojalá me vaya bien con los brownies o tendré que buscar otra cosa qué hacer
— Oh señor Carl…
— Descuida, soy un hombre fuerte
— Le voy a tomar una fotografía
— Sue…
— ¡¿Qué?! — río, sacando la cámara de mi mochila — Siempre que vengo le tomo una fotografía, es para recordarle antes de que se vuelva millonario y se mude a California a vivir en una de esas mansiones frente a la playa
— Eres muy optimista, niña…
Alzo la cámara.
— Sonría
El hombre obedece, el flash se dispara y la fotografía sale.
— Toma, llévale un trozo a tu amiga
El hombre me entrega otra tajada de brownie envuelta en servilletas de colores.
— ¿Esto también irá a mi larga cuenta?
— Prefiero que los disfrutes tú a que se desperdicie porque no logro venderlo
Sonrío.
— Gracias
— Ahora vete, debes de tener mejores cosas que hacer que hablar con un señor de cincuenta y muchos
— La verdad que no — suelto una risita — Nos vemos abuelo Carl
— No vemos Sue, cuídate
— Gracias
Me doy media vuelta, la conversación con el abuelo Carl me ha conmovido, si hay alguien en este mundo que merece ser feliz es ese hombre. Ojalá le vaya bien en la vida y pueda lograr vender sus creaciones ¡Se le da muy bien el hacer helados! Espero, de corazón, que en el futuro pueda ver una “Heladería Abuelitos” en alguna parte…
— Por cierto… — me giro — Ayer vino un joven
— ¿Un joven?
— Sí, un chico que dijo que era tu amigo y me compró un cono de helado de menta
— ¿Quién?
No creo que Alexander haya venido ¿O sí? Sería muy raro que eso sucediese, no recuerdo haberle comentado a Alexander sobre este lugar, mucho menos haberlo traído ¡Nunca llegamos a salir! Así que dudo mucho que él haya sido, pero entonces… ¿Quién? No conozco a ningún joven que sea “Mi amigo” y… oh no… no… por Jesucristo… dime que no…
— Un chico alto de rizos — mi interior comenzó a temblar — Solo me dijo eso, que era tu amigo y que mi helado estaba rico…
— ¿En serio?
— Sí… — frunció el entrecejo — ¿Sucede algo? ¿Debería de preocuparme?
— ¡No! — me apresuro a decir — Todo está bien
— ¿Estás segura? — me mira con suspicacia — Sue, eres como una hija para mí, si algo te sucede, dímelo, te puedo ayudar
— No, descuide abuelo Carl… — me acomodo la mochila al hombro — Todo está bien, solo… me sorprendió que él haya venido…
— De acuerdo, te creeré, pero ya sabes que cuentas conmigo
— Sí… — abro y cierro la boca — Ya me tengo que ir…
No digo nada más, vuelvo a darme la vuelta y corro lejos del lugar ¡Maldita sea! ¡¿Esto es en serio?! ¡¿En verdad ese loco psicópata vino hasta aquí?! No, esto no puedo permitirlo ¡No puedo permitirlo! ¡¿Pero qué se supone que haga?! ¡Solo tengo dieciocho años y me estoy ahogando en un vaso de agua! ¡No puedo hacer nada! Le harán algo malo al señor Carl ¡Lo sé! Así como a Lily ¡Le harán algo malo porque es mi amigo! ¡No puedo permitirlo! Esta es una advertencia, Harry va en serio, él realmente no parará hasta verme expulsada del país…
— En otras noticias… ¡Escandalo dentro de la familia real! — me detengo, la radio suena desde un pequeño puesto de salchichas — Pues resulta que parte del dinero destinado a un fondo de caridad para ayudar a las familias afectadas por el Huracán Alicia, un fondo de tres billones de dólares, fue utilizado para comprar la vajilla y las sábanas de su Majestad, la Reina Isabelle
— ¡Ja! — escucho decir a un hombre — Uno pagando impuestos y esa vieja destinando dinero de damnificados para comprar sus sábanas
— Una fuente dentro del Palacio Blanco asegura que se está investigando cómo es que ese dinero llegó a la cuenta de la familia Real, sin embargo, Fabian Winchester… — me acerco al puesto de salchichas — De la Fundación Winchester, proporcionó una grabación donde se escucha a su Majestad y a una persona aún no identificada, transando la transferencia del dinero a cambio de licitaciones y favores tributarios
— Válgame…
Se queja el mismo hombre.
— Se espera que su Majestad la Reina, se pronuncie sobre el suceso lo más pronto posible, mientras se sospechan que una turba se acerca a Palacio para protestar, recordemos que el huracán dejó miles de heridos y damnificados, por lo que es indignante enterarse que el dinero destinado a estos sea aprovechado para banalidades como vajillas de oro y sábanas de seda… — una pausa — Nos informan que estamos enlazados con Fabian Winchester, quien, esperemos, nos pueda relatar con mayor precisión, lo sucedido hace unos minutos
— Winchester…
Susurro, apretando las corras de mi mochila. Esto no es coincidencia, esto está planeado y se ve a leguas. Es una de las tretas de esa familia y puedo imaginarme la razón. Alexander y yo nos hemos metido en su camino. Si la familia real no puede hacerle frente a esa familia… ¿Qué podemos hacer el resto? ¿Cómo podremos salvarnos? ¿Cómo podré salvarme? ¿Cómo podré salvarlos?