En el campo de entrenamiento ya había algunas familias reunidas cuando él llegó. Saludó con un gesto, pero continuó hasta el centro del área, donde estaba dispuesta una pequeña tarima que le permitiría dirigirse de mejor manera a su manada. Algunos de los hombres más ancianos se acercaron a él, ansiosos por saber las noticias, pero el alfa les pidió que esperaran hasta que todos estuvieran reunidos. Niko se le unió un poco después y lanzó una mirada a su apariencia. - Grace – dijo el alfa sin más explicación. Lo cierto es que se sentía extraño. Hacía mucho tiempo que no se sentía tan limpio o se vestía tan formal. No tardó en llenarse el campo. Todos cuchicheaban curiosos y, sobre todo, esperanzados. El Alfa Ferro no los convocaría si no tuviera algo muy importante que comunicar.

