Ya hace dos semanas que estoy encerrada entre estas cuatro paredes, dos semanas donde me entere que la señora que hablo mal de Roy y a la cual le grite, es mi abuela, así es mi abuela, no era la misma mujer que había entrado con mi padre momentos antes. Dos semanas donde cada vez que escucho a alguien acercarse me meto al baño y le pongo seguro a la puerta, fue el único método que encontré para no tener que verle la cara al monstro que se hace llamar padre. Por otro lado, la señora que trae mi comida es la única ¨amable¨ en esta casa, me consciente en todos mis antojos y cada vez que el viejo y su madre no están, me deja salir a recorrer el jardín, ya que no puedo estar en quietud constante, de todos modos, no les diré que estoy bien, porque estaría mintiendo, extraño demasiado a mi Ro

