—Y díganme —Antonella se acomoda en el sofá mientras nos observa a Bruno y a mí—. ¿Dónde piensan casarse? —espera la respuesta con ansias. —Aún no tenemos nada planificado —suelto algo nerviosa. —¿De verdad? —puedo notar como sus ojos se dirigen a los de Bruno. Observo que ninguno de los dos emite palabra. —¿Qué sucede? —cuestiono sin entender. —Sucede que la tradición familiar, la cual se ha seguido por años —habla Brando apareciendo detrás de Antonella—, dice que, el Russo que vaya a casarse debe hacerlo en el gran Canal de Venecia. —Pues allí será —Bruno y Antonella posan sus ojos en mí. Me percato de como Brando y su madre me sonríen. Observo a Antonella y sus ojos tienen un brillo muy especial. —¿Por qué debemos de seguir esa estúpida tradición? —el malhumorado italian

