Capítulo 11 El Señor Fumihiro Yoshida resultó ser un hombre de más de sesenta años, con un rostro enigmático y un halo atrapante en torno a él, quizás debido en parte a su posición física erecta, su parsimonia y claridad al hablar, su actitud alerta en todo momento y una suavidad que apenas dejaba entrever una extrema dureza. Verlo actuar evocó de inmediato en la mente de Aiko la imagen de un samurai medieval. La Señora Yamaguchi, que había tomado aprecio por la muchacha y se había convertido en una confidente discreta le había anticipado que Yoshida procedía efectivamente de una familia militar, que muchos de sus antepasados habían caído en la Segunda Guerra Mundial, él mismo había tenido una larga trayectoria en las fuerzas armadas de Japón y aunque retirado formalmente se dedicaba ah

