Capítulo 12 Aunque su rostro impenetrable no lo demostrara el instructor Fumihiro Yoshida se hallaba satisfecho con su nueva discípula. Ya al hacer las primeras preguntas sobre el material entregado la semana anterior se había percatado que ella lo había leído e interpretado adecuadamente. No era habitual que jóvenes de la edad de Aiko tuvieran la constancia ni la claridad que ella exhibía, ni en Japón ni mucho menos en Estados Unidos; se preguntó si el hecho de provenir de la Argentina sería responsable de la predisposición de Aiko pero luego se decantó por atribuirlo más bien a su profesión de música, actividad que requiere gran concentración y perseverancia a los niños que la escogen desde tierna edad. Prosiguió un poco más con su verificación hasta que en un momento dijo. -Bien, veo

