Dante Olsen La brisa marina acaricia mi piel mientras la observo dormir. Melissa descansa con una paz que rara vez le he visto, como si en este rincón del mundo pudiera olvidarse de todo lo que alguna vez la atormentó. Su respiración es pausada, sus labios entreabiertos como si estuviera a punto de susurrar un secreto en sueños. No puedo evitar sonreír al verla tan serena, como si el destino hubiera querido darme este momento, un instante en el que todo el pasado quedara atrás y solo existiera el ahora. Cuando pienso en el destino, me suena tan fascinante. Porque aveces suele arrebatarnos lo que creemos seguro, lanzándonos al abismo de la incertidumbre… pera después llevarnos a donde realmente debemos estar, a ese lugar al que realmente pertenecemos. Durante años me pregunté la razón

