Mientras Irina arrastraba a Boris cuesta arriba del Hoverla, un solitario y adolorido Claudio estaba tendido en el suelo de una sucia cabaña, y como si fuera poco, ya casi no tenía agua, desde hacía bastante tiempo solo tomaba un sorbo cada hora para mantenerse hidratado. La comida ya se le había terminado, solo le quedaban unas pocas galletas las cuales ya no quería comer porque incrementaban la terrible sed que estaba comenzando a sentir. Se sentía débil y muy cansado. Decidió cortar la bota antes de perder el sentido. Aunque no tenía muchas esperanzas de vivir no estaba dispuesto a renunciar a luchar, de renunciar a la esperanza. Cortó la bota con todo cuidado para no cortar su piel, sin embargo el dolor fue lacerante cuando la sangre retomó la circulación por donde había estado reten

