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1463 Palabras
Bella Harriet. Estiré mis piernas y me rasque el ojo derecho. Siempre me picaba, o al menos con mucha frecuencia. Mi familia estaba conformada por mi madre Minnie Harriet, mi padre Harold, y mis dos hermanos mayores. Calvin y Liam. Éramos una familia extraña, los vecinos siempre se alejaban de nosotros. Ellos creían que éramos peligrosos y como no. Si mis hermanos se visten de n***o, con cadenas y brazaletes extraños. En cambio, mi madre es más formal y mi padre igual. Ellos siempre habían sido muy unidos, se besaban y tenían citas como dos jóvenes enamorados. A veces me gustaría tener un romance como el suyo. Sin embargo, no creo que suceda. Mi enfermedad jamás me lo va a permitir. —Bella ¿Tienes hambre? —Son las doce—respondí indiferente—¿Crees que tengo hambre? Calvin me miró con fastidio y asintió. Me puse a ver las pocas fotos que Hades tenía, era un chico atractivo. Sus ojos negros y su cabello n***o, era lo que más me atraía de él. Me puse a escribir en mis notas diarias y escribí cosas que deseaba que pasaran, siempre hacía eso. Y en ocasiones cuando mis padres salían, trataba de recrearlas. Estaba consciente de que algún día moriría, de la nada. Y sin esperarlo mi cuerpo caería en un sueño eterno. Mi vista se fijó en el cuchillo con sangre que había en la habitación, me estiré con cuidado y lo tomé con delicadeza, como si tuviera miedo de cortarme. El filo estaba un poco gastado, mi dedo índice pasó por todo la superficie del cuchillo y bebí un poco. Era de humano. Pero mi pregunta más grande era ¿Que hacía un cuchillo en mi habitación? ¿Por qué habían dejado esto aquí? ¿Habrán sido mis hermanos? ¿Mis padres? El estruendo de la puerta me sacó de mis pensamientos y tiré el cuchillo al suelo. —Aquí tienes tus frituras—Habló Calvin—Intenta comerlas. —No puedo comer eso Rodó los ojos—Solo come Bella. —Calvin, te estoy diciendo que no puedo comer eso. Ve y haz otra cosa. —Eres una pesada. —Y tú un gilipollas. Bufó. —¿Que hacen?—susurró Liam viéndonos. El chico a pesar de su apariencia, era el más adorable de nosotros, siempre se paraba a hablar con los animales, a reír, divertirse y separar las gomitas por color. Era algo inevitable, pero Calvin y yo. No éramos los hijos perfectos, éramos indiferentes, crueles e irritantes. Me enderece en la cama y miré a mis dos hermanos con fastidio, con ganas de que se fueran y buscarán mi comida preferida. Y así, fue como puse una sonrisa certera y abracé a Liam por el torso. —¿Me buscas la mejor ensalada de frutas?. Calvin—le señale—Me ha traído algo que ni siquiera puedo comer. —Saldré a buscarla—sonrió—No te preocupes hermana—su mano derecha revolvió mi cabello y se quieta en ese lugar. Liam era el mejor hermano de todos, el más fácil de manipular y el que se accede más rápido a mis caprichos. —Bella te ha manipulado—soltó Calvin—Eres tan idiota. —Nuestra hermana está enferma, deberías cuidarla más—musitó —La cuido Liam, yo la cuido. Ahora ve por el pequeño pedido de la bebé—mencionó con sarcasmo—Y no olvides, que el local está a dos horas en auto. Se encogió de hombros—Igual iré Liam salió por la puerta con las llaves del auto, nuestros padres habían comprado cinco carros, dos para ellos, uno para Liam, Calvin y el último que en su defecto habría sido para mí. Pero la vida no lo quiso así, llevo padeciendo cáncer de pulmón desde hace un año. Mi vida era genial para ese entonces, podía hacer lo que quisiera, me sentía libre y sentía que podía conquistar el mundo. Mis ojos se quedaron fijos en el piso y Calvin se sentó junto a mí. —Tu mirada de lástima me da asco. —Tu cara me da asco, y nunca te digo nada—sonreí Y el lo hizo también. —Ya verás que vas a estar bien—murmuró—Aunque siempre vayas a darme asco. —Siempre serás un cara de mono —Claro que sí—rió—Ahora esperemos dos horas Reí—Necesitaba mi ensalada de frutas. —Eres una manipuladora Bella, nunca tendrás un novio si sigues así. Me encogí de hombros—Me da igual. Puse una película de terror y Calvin estuvo encantado, ambos nos parecíamos bastante. Sobre todo en cuestión de gustos y preferencias. Cuando era más pequeña mi madre me pedía que jugará con niñas, que saliera con ellas y que por favor fuera amable. Pero nunca pude. Mis mejores amigos siempre fueron mis hermanos. Y actualmente, algunas chicas del vecindario con las que me llevo perfectamente. Pasamos la mayoría de la tarde viendo películas de horror, comimos algunos dulces que podía y dormí un rato. Mis cabeza dolía, encogí un poco mis piernas y agarré mi cabeza con ambas manos. Calvin ya no estaba en la habitación, pero Liam había llegado con mi ensalada. —¿Bella? —Me duele la cabeza—susurré—Buscame una pastilla Liam. —Llamaré a mamá—sacó el móvil del bolsillo y negué. No era necesario, no quería que mi madre viniera y armará un escándalo como de costumbre. Con millones de médicos y cables a mi al rededor, odiaba eso. Liam se quedó observándome por un rato, su cuerpo no se movía. Y cuando agarré mi cabeza con más fuerza el salió corriendo a buscarla. —Ten—me la dió—Bella —Voy a estar bien—cerré mis ojos. —Tu ensalada está en la mesita, me he tardado porque había una gran fila. Ha sido espantoso—susurró sentándose. —Gracias, la comeré en un rato. Asintió—Sera lo mejor. Buscaré a Calvin en casa de Olivier. —Ve, yo estaré bien. En ocasiones cuando mis hermanos salían, me escapaba a la cafetería. Me gustaba sentarme ahí y leer el periódico. Como las personas de antes, me gustaba sentir que estaba en otra época y que podía estar completamente bien. Aunque ni siquiera fuera así, aunque la realidad fuera otra. Mi cáncer mataba lentamente mis ganas de vivir, sabía que duraría muy poco. Y aún así, quería enamorarme. Hades: ¿Como estás asquerosa? Sonreí. Bella: Bastante bien, me gusta pensar que estás hundiendoté en tu vómito ahora mismo. Hades: Claro que sí, ¿Por qué no hacerlo? Bella: Eres un idiota. Hades: Lo sé. Dejé de responderle y me centré en el periódico de hoy, las noticias estaban aburridas, en la sección de chisme no había mucho. Pero hubo algo que me llamó la atención. Un asesinato, pasé mis dedos por la foto del chico y lo miré con más atención. Era atractivo, sus ojos me gustaban. Era una lastima que hubiera muerto tan joven. Pero algo llamaba mi atención, sentía que su muerte tenía que ver algo conmigo. Y no era cierto, nosotros no teníamos nada que ver. Nunca lo vi, nunca nos conocimos y jamás supe de él. Estaba aburrida y movía mis piernas de un lado a otro. Ya quería irme, pero me sentía mal. Y no tenía fuerzas para levantarme ¿Ahora qué haré?. No podía llamar a Calvin porque me gritaría mil cosas estúpidas, tampoco podía llamar a Liam porque el estaba con Calvin. Mis planes se habían ido a la mierda. Me levanté con dificultad y vi a Liam parado frente al local, estaba enfadado. —Liam—murmuré al salir. Me cargó y me montón en el auto sin decir nada. —Eres gilipollas—soltó Calvin—Nunca puedes hacer un puto caso ¿Quieres morir Bella? ¿Eso quieres? Porque puedo contratar a alguien para que te mate. —Morir es paz—susurré—No lo entenderías Calvin. Tu no estas muerto, tu no morirás en cualquier momento. —¿Y? ¿Crees que no sé cómo te sientes?—apretó sus puños—¡Eres una imbécil Bella! —Cállate, solo cállate—espeté—Deberías ser más como Liam. —Yo quiero gritarte—murmuró Liam—Quiero incluso mandarte a la mierda—rió—Pero prefiero quedarme callado. Asentí. Hice silencio y solo me deje llevar por mis pensamientos. Liam y Calvin no entendían mi situación. Yo no me sentía bien, para mí. Morir sería paz, sería encontrar la felicidad. Hades: Eres asquerosa, pero totalmente hermosa Bella. Un rojizo se extendió por mis mejillas y quité mi vista.
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