Estábamos sentados viéndonos fijamente, tenía una copa en mi mano y Lucas me miraba con temor. Me sentía en el cielo, sentía que era el rey del mundo. Tenía ganas de bailar y montar un espectáculo. A veces me imaginaba lleno de sangre bailando una canción antigua, moviéndome en círculos y riendo a carcajadas. Aún no decidía que hacer, si matarlo o dejarlo libre por un tiempo. Suspiré—¿Por qué piensa que he sido yo? —Tus ojos me lo dicen—afirmó—Cuando era pequeño, mi madre me dijo que los monstruos existían—empezó a relatar—Mencionó algo sobre el Dios del inframundo y el regreso a este mundo, ella me juró que Hades vendría, todo se puso oscuro cuando soltó aquellas palabras. Me asusté tanto que me lancé a sus brazos y le rogué que no me soltará. —No soy Hades—respondí —Mi madre me

