Bella Harriet. El amigo de Hades era atractivo, sus brazos fornidos y esa sonrisa torcida hicieron que mi corazón se acelerará. Oh Hades, ¿Por qué me has traído aquí?. Me senté frente a él sin emitir palabra alguna, sus ojos estaban puestos en mí. No paraban de observarme y mi respiración parecía irse con rapidez. —Así que tú eres Bella—murmuró. —¿Has oído de mi?—pregunté asombrada. —Hades suele hablar mucho de ti. —No digas burradas Harry. No te puedo dejar solo porque ya empiezas a mentir. —¿Y quien ha dicho que estoy mintiendo? —rió. Me removí incómoda en mi asiento y Hades se lanzó junto a mí. Sus manos llevaban varios anillos, combinaban con su manera de vestir y la forma en la que sus largos dedos relucían. —Bella es el Harry. —Su mejor amigo—mencionó. —Un place

