Capitulo 26

1798 Palabras

La madrugada aún cubría la ciudad con su oscuridad cuando Daemon salió de la mansión Steven. Sus pasos eran silenciosos, calculados. Se movía con la precisión de un depredador evitando ser detectado. Sabía que no debía estar allí, pero, como siempre, había cedido a la tentación. El aroma a rosas y perfume caro todavía impregnaba su piel, un recuerdo de la noche que había compartido con su ángel. Se ajustó la camisa, abrochó el último botón de su chaqueta y echó un vistazo rápido al enorme caserón antes de desaparecer en la penumbra. Nadie lo había visto. Nadie debía verlo. La brisa fría de la madrugada le despejó la mente mientras caminaba hacia su auto, encendiendo un cigarro con movimientos mecánicos. Dio una calada profunda, dejando que el humo se mezclara con sus pensamientos. No te

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