En el apartamento de Gía... La habitación estaba a media luz. Gía se encontraba sentada en el sofá, con las piernas cruzadas, los ojos fijos en la pantalla de su teléfono mientras jugaba distraídamente con un mechón de cabello que caía sobre su rostro. La ciudad vibraba fuera, pero dentro del apartamento todo estaba en un silencio casi sepulcral. Su mente seguía divagando entre las palabras de Daemon, la mirada de Alex, y esa sensación inquietante que no dejaba de molestarla. ¿Realmente Alex era lo que necesitaba? O... ¿se estaba dejando llevar por un impulso de adrenalina y lujuria, una mera distracción de los problemas que la acuciaban? Se preguntó si estaba confundiendo la intensidad del momento con un sentimiento genuino, si estaba buscando refugio en los brazos de Alex para huir de

