Colombia El despacho de Michael Steven se encontraba en la parte más alta del imponente rascacielos. Desde allí, la ciudad se extendía como un mar de luces titilantes, un espectáculo deslumbrante que contrastaba con la oscuridad que reinaba en el interior de la oficina. El aire era denso, cargado con la presión de no obtener lo que buscaba, una frustración que se palpaba en cada rincón. Michael estaba reclinado en una silla de cuero n***o, sus ojos fijos en una pantalla que mostraba datos bursátiles y noticias financieras. Sobre el escritorio de caoba, una carpeta con varios documentos clasificados descansaba abierta, revelando información sensible que solo él podía manejar. El sonido de la puerta de su oficina abriéndose lo hizo levantar la vista. Sarah, la agente de confianza que hab

