Michael llegó a su despacho con el ceño fruncido, cerrando la puerta tras de sí con un suspiro. Se acercó a su escritorio de madera oscura y abrió un cajón con movimientos calculados. Sus dedos encontraron una vieja fotografía que había guardado durante años, una imagen amarillenta donde aparecían dos hombres: Calvin y Jayden. Se dejó caer en su silla de cuero, observando la imagen con detenimiento. Una risa baja y grave escapó de su garganta cuando la verdad lo golpeó con toda su fuerza. Daemon... No era otro que Gael Arango. Y Alex... Héctor Cabrera. —Interesante —murmuró, dejando la fotografía sobre el escritorio y recargándose en la silla. La sorpresa fue breve; la satisfacción se apoderó de él. No había esperado encontrarse con ellos bajo nuevas identidades, pero ahora todo tenía s

