Dos días después. La tensión entre Gía y Alex seguía, siendo dos desconocidos antes todos. Gía no sabía cómo explicarle a Alex sus sentimientos mientras que Alex no estaba dispuesto a jugar su juego. Daemon no pudo acercarse mucho a Isabella, ya que Steven le había puesto más seguridad a Isabella. El viento fresco de la tarde revolvía suavemente el cabello de Isabella mientras esperaba en la explanada de la universidad. Había intentado concentrarse en las clases, pero su mente no dejaba de darle vueltas a la conversación con su padre. Desde aquel día, había sentido un nudo en el estómago, como si una tormenta se estuviera formando en el horizonte. Cuando vio la figura de Michael Steven acercarse, su pulso se aceleró. Su padre caminaba con ese aire de autoridad natural, su presencia im

