2 Leo —Lo siento, Leo. Debí haberte escuchado en la nave Karter. —La suave admisión de Trinity me tranquilizó cuando cerré y aseguré la puerta de mi habitación. Sabía a ciencia cierta que no había pasadizos secretos dentro o fuera de mi cuarto. No había otra salida o entrada más que la gruesa puerta que acababa de cerrar. La cerradura era enorme, hecha para resistir un asalto. Un último recurso que protegería a los guardias si alguna vez fueran atacados. O al próximo consorte con el m*****o hinchado que decidiera que necesitaba seducir a la futura reina. —Lo sé. —No tenía dudas de que Lord Jax le dijo al consorte que atendiera a la nueva princesa. Pero también sabía que muchos consortes conspiraban para seducir a la matrona de su casa. Muchos tenían más poder que la mismísima líder. La

