-No sé si sea buena idea. -Le dije a mi madre.-Es algo tétrico.
-Mis pinturas no son tétricas.-Exclamó mi madre.
-No quise decir eso. -Explique.-Me refiero a que estar en una pintura es tétrico. Entonces sonó el teléfono que estaba sobre la mesita de luz.-Hablando de la reina de Roma.-Le dije a mi madre observándola con una sonrisa.-¿Puedo invitarla a dormir entonces?
-Si su mamá le da permiso.-Me respondió mi madre.-Si es así podría llevarlas mañana a la escuela.
-Si! -Le respondí Deborah a mi madre mientras con emoción me apresure a contestar el teléfono.
Mientras contestaba el teléfono mi madre fue a preparar la merienda.
-¿Hola? Lara, sí, estoy bien, estaba esperando tu llamada.
Lara Orea había quedado en llamarme en la tarde para arreglar para ir a buscar calabazas para Halloween.
Pasado mañana ya era Halloween y había que poner los adornos.
-Vente ahora. -Le dije a Lara por teléfono.-¿Crees que tu madre te dé permiso de quedarte a dormir? Mi madre quiere pintarnos, ya que hoy se graduó de su clase de arte, y dijo que mañana podría llevarnos ella a la escuela.
Entonces esperé la respuesta de Lara quien había ido a preguntarle a su madre:
-Si, me dio permiso y dijo que te manda saludos.
-Mándale mis saludos tambien-Le dije a Lara.
-Si, un momento. -Exclamo Lara apartando la bocina para decirle a su madre que. Yo le enviaba saludos. Espere unos instantes hasta que la escuche decir un simple "listo".
-Te espero y hacemos la pijamada. -Le dije.
-Si, ahi estare. -Me respondio Lara.
Charlamos por un rato hasta que Lara dijo que iría después de merendar. Aprovecho para merendar también y esperar a Lara para ir juntas a comprar unas calabazas gigantes a la verdulería para hacer los faroles de Jack.
En esas fechas era común ver Calabazas gigantes en la verdulería, aunque el profesor les había dicho que también en el país donde viven se usaban los nabos la verdad es que casi todas las personas usaban calabazas porque era lo más común. Eran pocos y contados los que utilizaban nabos y son en su mayoria las personas mayores que conocen el origen.
En esas fechas claras que no faltan las calabazas gigantes, de hecho es lo que más se vende para los faroles de Jack, pero yo no quería saber nada sobre calabazas, me molestaban tanto con el tema de la calabaza que ella no podia ni queria saber nada sobre Calabazas.
En el supermercado antes de pasar por la verdulería mi madre aprovechó para comprar algunas cosas para la cena de la noche. Al llegar a la parte de la verdulería lo primero que se vio fueron las enormes calabazas, en esta fecha era lo que más se vendía y lo que más promocionan además de los disfraces.
Mi madre compró le compró a Lara la calabaza que había elegido para llevar a su casa, pero a ella se le dificultó elegir la que ella quería llevar para decorar la entrada, ya que ella es una persona muy indecisa.
Se le dificulta más de la cuenta tomar una decisión. Yo, en cambio, había decidido que no quería tener una calabaza en casa y más porque el año pasado eso hizo que sus compañeros se burlaran más aún de ella.
-Es difícil elegir.-Me dijo mi madre.-¿A ti cuál te gustaría Deb?
-Creo que deberíamos llevar un nabo. -Le respondí.
Mi madre volvió a observarme confundida.
-¿Por qué un nabo?
-Es que el profesor dijo que la tradición en realidad es con un nabo.-Le explique. Era una buena oportunidad para no tener una calabaza cerca, después de todo esas cosas me recordaban las burlas y bromas pesadas constantes de los tontos, digo de mis compañeros.
-Eso dijo? -Me preguntó mi madre a Lara. -No sabía eso.
-Sí, dijo que lo de las calabazas fue cuando los irlandeses emigraron a Estados Unidos. -Explicó Lara con su calabaza en sus manos.
Mi madre se sonrojó de pena.
-Yo pensaba que siempre eran calabazas- Dijo sintiéndose algo ignorante (por no decir ridícula).
El problema era que no parecía que hubiera nabos grandes, pero para nuestra sorpresa vimos uno redondo y grande. Mi cara de Deborah se iluminó con una gran sonrisa.
-Esta es perfecta.-Dije señalando el gran nabo. -Llevemos este.
-Claro, será un cambio interesante. -Me respondió mi madre.-Espero no sea difícil tallarla.
Ella compró el nabo y me lo dio para que lo lleve.
-No te preocupes, yo le haré los hoyos. -Exclame sosteniendo el gran nabo en mis manos. El nabo era casi del mismo tamaño que mi cabeza ¡Era simplemente perfecto!
Y lo mejor de todo es que me había salvado de tener una calabaza cerca de mí, y por si fuera poco nos esperaba una noche divertida. Esta noche teníamos una pijamada con Lara, además mañana entrábamos más tarde, ya que solo tendríamos la última clase. ¿Podría ser mejor?. Luego de comprar dimos un paseo antes de ir a casa a cenar.
Luego de cenar (pizza casera) mi madre aprovechó para retratarse a Lara y a mí juntas.
Fue algo difícil para nosotras mantenerse quietas sobre todo con los chistes de "toc toc" que contaba mi madre. No sé por qué lo hacía si nos decía que no nos moveremos, sospecho que siente algún tipo de placer perverso al hacerlo. No, únicamente es broma, eran chistes muy graciosos a pesar de que los inventaba en el momento. Solamente lo hacía porque la ayudaba a concentrarse, además de que le parecía divertido ver las muecas que hacíamos intentando no reír.
-Ya terminé. -Dijo mi madre dejando el pincel a un lado.
-Porfin!.-Pense cuando dijo que terminó, incluso levanté mis brazos vitoreando de emoción porque ya podía moverme.
-Pensé que me convertiría en piedra de lo quieta que intentaba estar. -Bromeo Lara sonriendo.-Ya me dolía la cara de tanto intentar no reir. Lara comienza a sobarse las mejillas.
-¿Qué tal salió?. -Pregunte volteando a ver a mi madre.
Entonces mi madre se levantó de su silla y tomó la pintura de los lados con cuidado.
-¡Miren! -Dice volteando la pintura para que podamos verla.
-¡Están igualitas a nosotras! -Exclamó Lara sorprendida.
Lara y yo dimos unos pasos hacia ella para verla más de cerca, no podía creer lo idéntica que quedó su pintura a nosotras. Parecía que ver esa pintura era como vernos en un espejo.
Es una pintura fantástica, de hecho, su pintura parecía tan real daba la impresión que las versiones de Deborah y Lara del retrato en cualquier momento saldrían de la pintura para irse caminando.
-Le salió muy bien, señora S. -Le dijo Lara a mi madre aproximándose a la pintura.
-Quedo igualita mami.-Exclame mientras observa la pintura emocionada acercando mis dedos para tocar mi rostro de su retrato.
-Y aún está fresca. -Repuso mi madre alejando la puntura de mis manos levantando sobre su cabeza.-Ten cuidado. Mi madre sonríe, le hace sentir orgullosa que nos haya encantado su pintura y se veía en su rostro que exhibe una amplia sonrisa y brillo en sus ojos.
Mi madre vuelve a poner la pintura en su caballete mientras Lara y yo fuimos detrás de ella a seguir viendo la pintura.
-Me gusta como queda mi cabello en la pintura. -Exclamó Lara señalando la pintura.
-A mí también me gusta.-Le responde mi madre sonriente. -La luz del techo hizo que tuvieras un lindo brillo en el cabello y ojos, eso me dificulto un poco replicar el naranja brillante.
-Yo quisiera tener el cabello diferente. -Dije en tono serio.
-¡Estás loca! -Exclamó Lara volteando a verme. -¡Yo quisiera tener ese cabello tan bonito! Me da envidia cada vez que lo veo.
Lara no sentía complejos por su cabello lacio, sin embargo, envidiaba abiertamente mi cabello anaranjado y ligeramente ondulado cerca de las puntas, o eso decía ella.
-A mí no me gusta. -Les dije cruzándome de brazos malhumorada. Claro que a mí me gustaba mi cabello, y por esa razón ni siquiera pensaba en pintarlo. El problema es que las burlas constantes sobre mi cabello me habían hecho sentir insegura.
La señora se acerca a su hija.
-¿Cómo puedes decir eso de tu cabello? -Dijo mi madre mientras me acarició cariñosamente el cabello anaranjado.-Esta tonalidad naranja calabaza es única.
-Lo mismo le dije. -Interrumpió Lara.-¡Mataría por tener el cabello así!
-Sí, desde luego que nos encantaría eso. -Coincide mi madre. Ella sujeta con sus dedos índice pulgar uno de sus mechones. Ella tiene su cabello pelirrojo claro y ondulado. Al ser su cabello pelirrojo claro tiene un color naranja rojizo.
-¿Ves la diferencia? -Me preguntó enseñándome su cabello.-Ningún cabello pelirrojo tiene ese tono naranja rojizo claro, y de saturación moderada que tiene tu cabello.
En ese momento tomé uno de los mechones de mi cabello y observé que efectivamente el tono naranja es más fuerte en su cabello que en el de mi madre (o el de cualquier persona pelirroja). Me quedé en silencio un instante y con un leve movimiento mis labios formaron una gran sonrisa de orgullo al saber que es única y eso no era malo, simplemente era diferente.
-Si realmente no te gusta podemos pintarlo, después de todo es tu cabello. -Me dice mi madre resignada.-Aunque sería una lástima.
-No quiero pintarlo. -Le respondí a mi madre.
-¿Estás segura? -Me pregunto mi madre.-Como te sientas más comoda
-Asi me siento cómoda.-Respondí con toda seguridad.-Me gusta mi cabello.
-Asi se habla. -Me dijo Lara.
-Solo tuve un mal día. -Les expliqué.
-¿Quieres contarme? -Me preguntó mi madre preocupada.
-No te preocupes, mami. -No quería contarle a mi madre que era la burla y hacerme reír de básicamente todo el colegio.
Lara sabía perfectamente que es lo que pasaba, pero no quería que me molestara con ella por decirle a mi madre lo que intentaba ocultar.
Intentando cambiar de tema decidí preguntarle a Lara inmediatamente:
-¿De qué habías dicho que piensas disfrazarte en Halloween?
-Voy a disfrazarme de gato. -Responde Lara sonriente.
-¿De gatito? Eso es fantástico. -Dijo la señora Sorsone sorprendida.
Lara bajó la cabeza sonriendo apenada mientras soltó una risita.
-Gracias.
-¿Qué tipo de gato? -Le pregunté a Lara.
-Un gato n***o y blanco.-Me responde Lara.-¿Y vos de que vas a desfrazarte?
-Mi mamá me hizo un disfraz de princesa. -Le respondí a mi amiga.
-¿De princesa? -Pregunta Lara sonriente.
Asentí con mi cabeza.
-Si, y quedó parecido.
-Sí, vimos un disfraz de princesa en las galerías..., a ella le gustó el vestido así que le hice uno similar -Explico mi madre sonriendo orgullosa por cómo quedó el vestido.
-Que suerte, mi mami no sabe coser así que mejor me compro el disfraz de gato.-Le dice Lara a mi madre.-¿Puedo verlo?
-Sí, está en la habitación de Debbie.-Responde mi madre.
En ese momento tomé a Lara de la muñeca.
-Ven, te lo muestro. -Le dije a Lara llevándola a mi habitación para enseñarle el vestido.
Al entrar en la habitación fui a mi armario mientras ella se sentó sobre una silla pequeña de madera que había junto a mi mesita de juegos. Del armario saque el vestido para enseñarselo, era de color celeste, luego de enseñarselo saque tambien de mi armario algunos juegos de mesa que tenía guardados ahi.
Al saber que debíamos entrar tarde al día siguiente pensamos que podíamos desvelarnos, pero cuando menos lo esperamos nos quedamos dormidas. Despertamos con el sonido de alarma que anunciaba que ya era hora de levantarnos para ir al colegio.