Narra Daphne.
Hace tres años.
—Voy por unas bebidas. —Le aviso a Ivy y salgo de la pista de baile. Ella asiente con la cabeza y sigue bailando con el chico rubio que está su lado. Me dirijo hacia la barra, que está demasiado llena.
Como dije, consiguió a otro chico para pasar el rato. Siempre hace lo mismo, aunque esta vez lo hizo mucho después de lo que es acostumbrado. ¿Debería estar viéndolo de manera positiva? Con todo lo que ha pasado en mi vida, es un milagro que lo vea así.
Vuelvo mi mirada a donde está Ivy. Se ve que está disfrutando con el chico. Pronto se van a ir a una habitación. Estoy segura.
Llego a la barra y pido dos cervezas. No entiendo como a las personas les gusta este ambiente. La música es demasiado fuerte, la gente está demasiado pegada. Estoy casi segura de que hay gente hasta cogiendo en media pista de baile. Las personas son demasiado enfermas para estar disfrutando aquí.
O, yo soy la que es extraña e incómoda.
Me he divertido un poco, pero esto no me gusta mucho. Estoy un poco mareada. No estoy borracha. Creo. En realidad no sé mucho de este tema. Solo busco las cervezas y que todo salga bien. Y por supuesto, que Ivy esté sobria.
Mejor llevo vasos de agua porque lo vamos a resentir mañana.
Por el rabillo del ojo, veo que se acerco un hombre a mi lado. Siento como la tensión recorre mi cuerpo.
—¡Hola! — Me saluda un tipo pelirrojo. Tiene unos ojos azules bonitos y una sonrisa llena de complicidad.
Vaya, a primera vista es muy guapo.
¿¡Y me está hablando!? Miro hacia mi lado para asegurarme de que es a mí a quién le está hablando.
—Sí es a ti, bella.
¡¿Bella!?
—Hola. —Pronuncio con duda. Los nervios comienzan a crecer.
Soy demasiado tímida. Y este chico apuesto me está hablando. Cálmate, Daph. No puede ser tan malo... ¿Verdad?
¿Será un reto de algún chico? ¿O es que todavía no ha visto a Ivy?
—Hola, belleza. Me llamo Noah. ¿Y tú? —Me ofrece una mano. —No te preocupes, no muerdo.
—Daphne. —Le doy la mano en forma de saludo y una pequeña sonrisa.
El chico está guapo. En el momento en que lo sigo para tomar una copa con él, me viene a la mente una frase que decía mi madre, que en paz descanse. Nunca confíes en extraños.
Estoy con un chico, bailando con él. No es tan desagradable.
Ya estoy empezando a relajarme con Noah. Es agradable. Ivy me está haciendo señas para que continúe sin ella. Que obvio va a seguir con el chico con el que estaba bailando.
¿Será buena idea quedarme con él? ¿Con Noah? No lo conozco pero es agradable.
Y creo que estudia en la misma universidad que la de Ivy y yo.
Voy a continuar con mi noche, que por primera vez estoy disfrutando.
Aunque haya un peso extraño en mi pecho que me dice que esto es incorrecto.