Capítulo 5

580 Palabras
Narra Nathaniel Presente. —¡Charlotte! ¿Puedes decirme que significa ese mensaje de texto? ¡Sabes que nunca volvería contigo! —Estoy furioso.  Su insinuación en la carta que me dejó era lo único que faltaba para que mi día fuera peor. Una invitación para estar con ella. No puedo regresar con Charlotte. Todos los años de cuando yo era un crío sí los puedo aceptar, pero estar ahora con ella... no puedo ni pensarlo.  No es solo por lo físico, sino que todo había terminado cuando comencé como dominante. No quería seguir con ella. Y rompí la relación s****l que teníamos.  Ahora es mi amiga.  Pero tampoco le tengo la confianza para ser ese tipo de amigo.  Ni las ganas. —Relájate querido. Lo sé bien. —suena un poco decepcionada. —Pero eso no es por mí. Es una invitación para que vengas a una fiesta. Una fiesta diferente, de las que nos gustan. ¿No te gustaría? Regresar, conocer el campo... Ya sabes, querido. —Me intenta convencer Una fiesta que es "Swinger". Es un tipo de actividad en la que se comparten a las parejas o se busca a alguien para pasar un buen rato de sexo. Y cumplir fantasías. En lo personal, no me gusta asistir a esas fiestas. Soy un hombre monógamo. Aunque podría conseguir a una sumisa para quitar mis ganas.  Todos vamos por lo mismo. Algunos quieren hacer realidades sus fantasías con más personas. Yo no soy así. Me gusta tener a mi sumisa en mis sesiones privadas. Además, soy un reconocido empresario de la ciudad. La prensa explotaría al enterarse que tengo gustos diferentes. Una perversión oculta. Sería lo peor que pasara, que alguien revelara mis gustos. Los tratos que perdería, los empleados... mi familia. No quiero ni imaginarlo. —Sabes que no me van esas fiestas. —No me voy a compartir con nadie. —Y claro, la privacidad, Charlotte. —Lo sé, cariño. Pero hay una razón por la cual recibiste la invitación. Es ahí donde voy a presentarte a tu sumisa. Quiero lo mejor para ti y también para mí. Así que ven. Es el viernes. —¿Es en serio? —Ruedo lo ojos. —No quiero que tus clientes o cualquier persona me reconozca. Lo sabes bien.  Ella sabe que no puedo dejar que nadie me reconozca.  —Por eso es una fiesta de máscaras. ¿Crees que no pienso en ti? Te espero el viernes querido. Ve con traje. Bueno no es dificultad para ti. —Se burla.  —¿Crees que una máscara puede ocultar mi identidad? —Le gruño. —Claro que sí. —Se ríe. Escucho esa risa hasta con ronquidos. Que horror. —No sigas hablando, y no te preocupes por nada, sabes que sé qué es lo mejor para ti, hasta luego cariño. —Cuelga. Odio que me diga cariño, o querido, o lo que sea. No soy el cariño de nadie. Ella quiere verme feliz porque soy un socio capitalista de su negocio. Claro que le interesa que asista. Quiere que yo le deba favores para que los pueda cobrar con su negocio. Nunca ha sido nada muy serio o difícil de pagar, como por ejemplo, asistir a una fiesta de estas. La curiosidad está entrando a mi cuerpo. Quiero conocer a la sumisa, Charlotte sabe bien mis gustos. Puedo confiar en ella... No me queda otra opción. Tendré que ir. Solo espero encontrar a una sumisa.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR