Narra Daphne.
Hace dos años y ocho meses.
He empezado a conocer a Noah, el chico que conocí en el bar. Debo confesar que me trae loca. Es tan guapo y dulce. Es el hombre que siempre he querido. Los dos meses han pasado volando, con citas por todo el estado, en cada cafetería que vamos siempre pedimos lo mismo para compararlas.
Y elegir nuestra favorita.
He turnado mi vida amorosa con la universitaria y puedo decir que he logrado mantener la compostura en las dos partes. He tenido muchos trabajos pero siempre tengo tiempo para ese chico. Es que en serio, me ha demostrado lo bueno y amable que es.
No tiene nada que no me guste, ni física, ni mentalmente. Dios, cada vez que lo veo deben aparecer corazones en mis ojos porque no puedo negar la atracción que siento por él.
Sus ojos azules me encantan y tiene una sonrisa tan seductora. ¡Me vuelve loca! Él es un hombre que trabaja en una editorial, en realidad. Cuando me di cuenta de eso, me gustó un poco más.
Entonces me volví loca con él. Comencé a hacerle preguntas. A veces me deja ayudarle en su trabajo y eso hace que me enamore un poco más de él.
Ya listo, lo dije. Pero no se lo he dicho a él. Es muy pronto. Aunque esos pequeños detalles me hacen querer decir la palabra con "A" que las personas más tememos por la rapidez de la situación. Nunca quiero asustarlo.
Ahora son las siete de la tarde. Estoy esperando a Noah para que vayamos a cenar a un restaurante. He estado ansiosa por la actividad. Vamos a un lugar muy romántico e íntimo. Tal vez me pida que seamos novios. Bueno esas son mis esperanzas. ¿O estoy siendo muy intensa? Nunca he tenido un chico que esté tanto tiempo conmigo por... lo que soy. Siempre es para acercarse a alguien como mi amiga Ivy, o por alguna broma entre un grupo de amigos.
Ivy está un poco enojada conmigo. Ella cree que voy muy rápido con él. Pero yo no lo veo así. Dice que él no le da buena espina. Por eso estamos distanciadas. Creo que ella está un poco celosa de que haya conseguido a un hombre tan bueno como Noah.
No creo que deba enojarse, pero si ella se quiere alejar, no la voy a detener. A veces es mejor dejar ir a las personas.
Yo creo que me estoy enamorando rápidamente. ¿Pero quien me puede culpar?
Ivy me prestó un vestido azul, pegado al cuerpo. Lo tengo desde hace varios meses. Así que por eso lo voy a tomar, espero que no se dé cuenta. Me queda muy bonito. Quiero impresionar a Noah. Tal vez esto ayude a que la decisión sea tomada.
Ya saben, la de Noah y yo juntos para toda la vida... Cualquiera puede soñar, ¿Verdad?
Tocan la puerta y mis nervios aumentan. Le abro y me encuentro con esa sonrisa que me encanta. Y que, de forma lenta, está enamorándome.
—Hola hermosa. ¿Preparada para la mejor noche de tu vida? —Sonríe.