Capítulo 7

591 Palabras
Narra Nathaniel. Presente. —Señor Hudson. —Mi asistente se comunica por el teléfono. —Su hermana Jessie. Está aquí. ¿Jessie? Recuerdo que nuestra última cita fue hace unos meses. Siempre la agendo para salir con ella. Mi hermana se enoja mucho porque la trato como si fuera un empleado. Ella no entiende que para el éxito de esta compañía necesito tener muy organizado mi trabajo.  Esa es la clave de mi riqueza.  A veces me duele no estar con mi familia tanto como deseo, pero el trabajo me consume. Me encanta lo que hago y la recompensa que recibo. Me han catalogado como un frío empresario adicto al trabajo. Bueno, eso soy. No es algo que niegue. —Ok hazla pasar. —Cuelgo.  Si mi familia viene, di órdenes para que me interrumpan siempre de cualquier reunión o trabajo. Puede ser una emergencia y es mejor estar preparado. Me levanto y apoyo las manos en el escritorio. Desde afuera la escucho saludando a todas las personas y bromeando con ellas. Mi hermana es muy amigable y cuesta mucho que alguien no se lleve con ella. A veces la envidio por su facilidad de comunicarse.  Jessie entra por la puerta de mi oficina. Con unos vaqueros negros y una blusa blanca que tiene unas letras "Livin' La Vida Loca". Que buena representación de su vida.  —¡Hermanito! —Jessie se abalanza sobre mí y me da un fuerte abrazo.  Normalmente soy muy reservado con mis muestras de cariño. A mis sumisas no las abrazo, solo lo importante, para eso las utilizo, para eso las tengo. Con mi familia soy otra persona. Me siento alegre y cómodo a su alrededor. Por eso, ellos pueden acercarse a mí y darme abrazos.  Ni siquiera Charlotte puede hacerlo. Y eso que es mi única amiga. No me gusta que las personas sean cariñosas conmigo. Ella es la única que puede hacerlo. Ella y mi familia. Ellos son todo para mí —Hola Jessie. ¿Por qué estás aquí? —Pregunto. —¿Cómo que por qué estoy aquí? ¿Qué clase de pregunta es esa? —Pregunta herida. —Ya entiendo, es que no te gustan mis visitas. Si quieres me voy. —Finge llorar. —Bueno. Es raro que aparezcas así. —Le hablo.  —¡Hace tiempo que no te veo! No sabemos nada de ti. No llamas. No nos visitas. Una se preocupa Nathaniel. —Cruza sus brazos. Llevo unos meses alejado de mi familia. A veces pienso que no merezco que ellos me amen como lo hacen. Me preocupo constantemente por todo el mal rato que los hice pasar cuando era un chico adolescente. Siempre fui un chico problemático, les hice pasar muchas vergüenzas y como que ahora me siento culpable.  En el fondo siento que estarán felices estando alejados de mí. Un poco dramático, lo sé. —Lo siento. He estado muy ocupado. —Le explico. En realidad es cierto. —Eso no es excusa. Yo me preocupo y te extraño. —Dice Jessie casi sollozando.  Odio que llore. Ella es tan especial para mí. Sabe como sacar mi lado sensible. —Eso lo vamos a arreglar. ¿Qué te parece si tenemos una tarde de hermanos? Pero, por favor, deja de llorar. Jessie aplaude y empieza a dar saltitos. —¡Claro que sí! Tengamos nuestra tarde de hermanos. —Me da un gran abrazo. Salimos de mi oficina. Y le digo a mi secretaria que reacomode mi agenda. Voy a disfrutar mi tarde con mi hermanita.
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