Narra Daphne.
Hace dos años y ocho meses
Estamos cenando en un restaurante italiano. Un poco fino para mí, pero igual de delicioso. Noah es un gerente de una editorial aquí en Seattle. Por eso puede permitirse estos lugares. Por dicha encontré el vestido de Ivy. Es el más adecuado para este lugar tan elegante.
No me siento tan fuera de lugar, sin embargo, si miro a las demás mesas y a las familias con dinero que están ahí, me hacen sentir intimidada.
A mí me encantaría trabajar en una editorial. Amo leer. Amo los libros. Ese el trabajo de mis sueños.
Creo que por eso estoy un poco emocionada de encontrar un chico como Noah, que tiene acceso a una editorial.
Solo espero que me pida ser su novia. Es lo único que se ocurre por estar en un lugar así. Y secretamente, me siento esperanzada por eso. No puedo evitar pensar en eso.
Estoy muy feliz con él. Me hace sentir en casa.
Estoy comiendo una lasaña de carne. Está tan deliciosa. No soy de comer mucho. Pero este lugar se va a volver mi favorito de ahora en adelante. Si es que Noah me puede seguir trayendo.
A veces me parece extraño que un hombre tan bien acomodado con su trabajo y su dinero, esté seduciendo a una universitaria como yo. Digo, él puede conseguirse a una chica con mejor estabilidad emocional y de dinero, Además de ser más bonita.
No debo pensar así. Una de las conversaciones típicas entre mi amiga, bueno todavía los somos, es en mi autoestima y en como me refiero a ella. Siempre busco el lado negativo de las cosas positivas que me suceden.
Estoy trabajando en eso.
Noah está al frente mío. Comiendo una pasta. Lo noto un poco nervioso. Está como raro. Pero raro del bueno. No sé como explicarlo. Pero es bueno. Estoy feliz de que esté nervioso porque significa que algo está ocurriendo.
Espero que no sea nada malo. No, Daph... no me puedo preocupar.
—¿Daph? —Pregunta Noah. —Sigue estando nervioso.
—Dime. ¿Qué pasa? —Intento tranquilizarlo con una sonrisa.
—¿Cuándo es tu cumpleaños?
— El 18 de septiembre. ¿Por qué? —¿Qué? ¿Qué importa mi cumpleaños?
—¿Cumples 20 verdad? —Me pregunta.
—Sí. ¿A qué quieres llegar con estas preguntas? —Sonrío. Por dentro estoy un poco nerviosa. Estas preguntas son muy extrañas. Casi que en una primera cita se dicen.
—Lo siento, es que estoy un poco nervioso. Y cuando estoy así digo cosas estúpidas. —Ríe.
—No te preocupes. —Sonrío para tranquilizarlo.
—En realidad lo que quería decir era esto. —Toma mi mano entre la suya y me mira directamente a los ojos.
Me derrito aquí mismo. Oh Dios mío. Algo está pasando.
Sí está pasando.
Ya me imagino vestida de novia con Noah esperándome en el altar. Mientras los pajaritos cantan y la marcha nupcial suena en la iglesia de mis sueños.
Me estoy volviendo loca.
—Daph, en verdad me gustas y quiero tener algo contigo, algo más serio y no ser solo amigos. —Respira profundo. —¿Quieres ser mi novia?
¡Oh, Dios! Quiero gritar, y morirme, y revivir y hacer de todo.
¡Obvio que sí, sí, sí! ¡Sí!
—Sí Noah, sí quiero ser tu novia.
Después de ese momento tan perfecto, donde me siento en las nubes, él me lleva a mi casa, nos despedimos con un suave beso y me dejo caer en mi cama.
¿Estaré segura de haber aceptado a Noah como mi novio? Como me gustaría poder hablar con Ivy sobre eso y pedirle algún consejo...